OCURRIÓ EN ALBERTI

“Mi hijo siente que le arruinaron la vida, que se terminó todo”

Lo dijo la madre del adolescente baleado en la puerta de una escuela. “No tengo dudas de que la bala es de la policía”, sentenció. Agentes quisieron llevarse pruebas.

Por Redacción Pilar a Diario 28 de septiembre de 2018 - 00:00

Después de las distintas versiones que surgieron en torno al caso del adolescente que fue baleado el miércoles en Manuel Alberti, cuando se dirigía a la escuela, su mamá, Ramona Figueredo, habló con FM Plaza 92.1 y afirmó que no tiene dudas de que la bala provino de un arma de la policía.
En una entrevista con el programa Materia Prima, la mujer declaró: “La bala es de la policía, no tengo dudas. Saqué un casquillo de bronce del pantalón de mi nene y ya fue secuestrado por los peritos. Pero la policía se acercó al hospital y lo único que quería era llevarse la bala, fue el cirujano que atendió a mi hijo el que les dijo que no se las iba a dar”.
Cabe destacar que, de acuerdo a lo que contó la mujer, fueron dos los balazos que recibió su hijo Jonatan Duarte, ambos en sus rodillas. Una de las balas, de hecho, todavía se encuentra alojada dentro del cuerpo del joven y en las próximas horas le practicarán una tomografía para ver en dónde está. Allí determinarán si lo tienen que volver a someter a una cirugía para extraerla y, a su vez, ver en qué condiciones quedaron los tendones afectados.
En este sentido, la madre detalló: “Hoy está mejor pero con mucho dolor. Y no siente una pierna. Tiene las dos rodillas con herida de bala. Una que fue extraída ayer y otra con orificio de entrada pero no de salida por lo que le van a hacer una tomografía. Pero siente que le arruinaron la vida, es un chico bailarían, que hacía parkour, siente que se terminó todo”.
De acuerdo a lo que los médicos del Hospital Sanguinetti le dijeron a Ramona, fue el torniquete que le hicieron lo que le salvó la vida al adolescente. De no haberlo hecho, podría haber muerto desangrado.
El héroe, fue un profesor de Educación Física que fue frenado por la hermanita de 12 años de Jonatan. “Estaban yendo juntos al colegio cuando pasó esto. Me llamó desesperada diciéndome ‘Mamá, Jony está tirado en el piso’. Ella se paró delante de un auto para pedir ayuda y resultó ser este profesor que le hizo el torniquete a mi hijo. Él le salvó la vida”, afirmó Ramona.
Y continuó, entre sollozos: “A quién se le ocurre en la puerta de un colegio empezar a disparar. Pasó la policía cuando él ya estaba tirado y ni siquiera fueron capaces de ver qué había pasado. Lo más importante para mí es estar con él ahora. Confío en la Justicia y espero que no me fallen”, cerró.
Jonatan es un excelente alumno, lo que le valió una beca por parte de la Fundación Creciendo en Pilar quien desde hace años colabora para costear su educación.
Extraoficialmente se sabe que todas las sospechas sobre quien efectuó los disparos recaen sobre Miguel Barrios, uno de los dos policías que en la patrulla del CPC desde donde abrieron fuego. La esposa del uniformado, desde su perfil de Facebook defendió el accionar de su marido y a su vez terminó admitiendo su posible culpabilidad. 
En tanto, poco después la policía detuvo a dos personas de 18 y 27 años de edad acusado de robar un auto, hecho por el cual estaban siendo perseguidos. 

El caso
Según lo que confirmó la mujer, su hijo recibió dos balazos minutos antes de las 7.30, horario en el que Jonatan entra a la Escuela Media Nº 10, de Manuel Alberti, aunque ocurrió frente al colegio María Madre Nuestra. Por allí pasó a toda velocidad un automóvil Chevrolet Celta, perseguido por un móvil del Comando de Patrullas. En ese momento se oyeron al menos dos detonaciones y el adolescente cayó tirado al piso. 


Todo empezó en colectora 
El violento robo que generó la persecución 
Eran cerca de las 6,45 de la mañana del miércoles. A la altura del kilómetro 48 de Panamericana un joven pilarense que iba hacia un hipermercado mayorista de la zona para cargar la tarjeta SUBE fue sorprendido por dos delincuentes armados que le robaron el auto.
De acuerdo a lo que contaron personas allegadas a la víctima, el chico frenó porque pensó que se había olvidado la billetera y en ese momento los malvivientes aprovecharon para sorprenderlo. Tras romper uno de los vidrios, lo interceptaron, lo encapucharon y tomaron el control del Chevrolet Celta.
Entre de “matalo, matalo”, de uno de los malvivientes al otro, y varios golpes, el joven logró tirarse del auto en movimiento y escapar corriendo para pedir auxilio. A partir de allí, el 911 irradió un alerta a los distintos móviles policiales hasta que un patrullero del CPP divisó el vehículo y comenzó una breve persecución que terminó con el adolescente baleado en la puerta del Instituto María Madre Nuestra de Manuel Alberti.
El joven asaltado vive en el barrio privado Los Fresnos y sufrió heridas provocadas por los golpes que le dieron los ladrones y también en los pies, como consecuencia de haber corrido descalzo sobre piedras cuando logró escaparse. 

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