Tres jefes policiales de la Bonaerense fueron imputados en las últimas horas por el faltante de más de media tonelada de marihuana, droga que había sido secuestrada y permanecía resguardada en el depósito judicial de Pilar. La explicación de los uniformados es que al faltante “se lo comieron las ratas”.
Son 540 kilos de los que se desconoce su paradero, de un total de seis toneladas. La historia comenzó en abril del año pasado, cuando el comisario Emilio Portero relevó a Javier Specia, a cargo de la Delegación Departamental de Pilar. A su vez, un mes antes Specia había relevado al comisario Gabriel Schefer.
El protocolo indica que, ante cada traspaso de mando, el saliente debe dejar un inventario al recién llegado (“recibo del cargo”). En este sentido, Portero notó que había una diferencia en la cantidad de droga incautada en el depósito local, por lo que dio aviso a la División de Asuntos Internos de la Policía y presentó una denuncia ante el Juzgado Federal de Campana, a cargo de Adrián González Charvay.
El magistrado ordenó a Gendarmería Nacional que allanara el galpón, tras lo cual se confirmó que, según el acta de traspaso firmada por Specia, eran 6.000 kilos de marihuana, aunque se encontraron 5.460.
De acuerdo a lo trascendido, al citar el juez a los involucrados, estos afirmaron que a la marihuana faltante “se la habían comido las ratas”. Los peritajes ordenados luego de esta curiosa explicación no habían sido muy favorables para los efectivos.
El Ministerio de Seguridad abrió un sumario administrativo e imputó a los tres comisarios por la irregularidad, aunque siguen en sus funciones a la espera de una resolución judicial que defina su situación procesal.
A ellos se les sumó el principal Emiliano Rodríguez.