Su labor tomó fuerza y triste celebridad durante los años de Pablo Escobar Gaviria en Colombia: son los sicarios, asesinos a sueldo que no vacilan en asesinar a aquellas víctimas que han sido señaladas por sus patrones, ya sean rivales, adversarios políticos o integrantes de las fuerzas de seguridad.
El término viene del latín sicaruis, que era una daga corta que podía esconderse fácilmente entre las túnicas. Precisamente, una característica de los sicarios es su habilidad para matar en forma inesperada y sorpresiva, ocultando sus intenciones hasta último momento.
En nuestro país, el avance del narcotráfico trajo también a esa temida actividad. De hecho, se cree que sicarios asesinaron por error a Ernesto Bensousan, vecino pilarense que apareció muerto en el baúl de su auto, el pasado 1º de abril.
En nuestro país hubo casos comprobados de sicarios en la mafia china o peleas entre narcos. Matar por encargo en nuestro país puede tener un valor de 10.000 para arriba, según el grado de sofisticación y las medidas de seguridad que rodeen a la eventual víctima.




