En las últimas horas se confirmó que la expareja y asesino de Roxana Galeano tenía restricción perimetral ordenada por la Justicia e incluso ya la había incumplido en al menos un oportunidad.
La medida tenía vigencia hasta el 10 de diciembre próximo e incluso la mujer ya había realizado una exposición civil por el incumplimiento por parte de quien la asesinó de, al menos, cinco puñaladas.
Fuentes policiales confirmaron a El Diario que en octubre, la víctima, de 33 años, había radicado la denuncia en la Comisaría de la Mujer de Pilar por violencia familiar y habían determinado la restricción de acercamiento.
Pero además, las mismas fuentes, señalaron que días más tarde la misma Roxana Galeano se acercó a la Comisaría 2ª de Presidente Derqui a realizar una exposición por el incumplimiento de la restricción por parte de su ex pareja, Marcelo Abel Cativa, de 38 años.
El hecho reaviva el reclamo para que el Estado controle estas medidas que la Justicia las determina a modo preventivo y que al igual que ocurrió en el caso de Belén Morán en Manzanares en julio de 2015 y de Débora Díaz, en Villa Astolfi, en febrero de 2016, entre otras, carecen de controles y terminan con el peor final.
Roxana era madre de cinco hijos y trabajaba en un country de La Lonja, lugar del que salía cuando Cativa la asesinó El hecho ocurrió cerca de la intersección de las calles Presidente Derqui y Comodoro Rivadavia, un camino que une La Lonja con el barrio Monterrey, donde vivían ambos.
Después de matarla, cerca de las 13, Cativa escapó del lugar dejando tirada su bicicleta. Luego de cinco horas, cuando unos 50 policías lo buscaban en la zona, se conoció la noticia de que el femicida se había quitado la vida arrojándose al paso de un tren del Belgrano Norte, en la localidad de Tortuguitas.




