El domingo 24 de agosto de 2008, cerca de las 20, Nilda Domínguez regresó a su casa de Del Viso luego de haber trabajado como empleada doméstica en una vivienda de un barrio cerrado de la localidad. Al ingresar a su propiedad, se encontró con un cuadro espeluznante: su hija, Aby Maribel Ullúa, de 18 años, yacía sin vida luego de haber sido asfixiada y apuñalada.
A más de diez años, el hecho continúa impune, por lo que el Ministerio de Seguridad bonaerense ha anunciado en las últimas horas que ofrece una recompensa de entre 200 mil y 300 mil pesos para quienes aporten datos que permitan esclarecer lo ocurrido.
Cabe recordar que, años atrás, también se había fijado una recompensa (en su momento de entre 50 mil y 150 mil pesos), sin resultados favorables.
Reconstrucción
Aby vivía con su mamá en una casa de la calle Oliden al 6900. El día del asesinato se había quedado sola, aunque la investigación posterior determinó que el asesino (si es que no fue más de una persona) ingresó cerca de las 15: luego de un forcejeo y golpes, el autor procedió con sus manos a atacarla desde atrás, provocándole asfixia. Además, la adolescente fue apuñalada, presumiblemente con un cuchillo de la casa, a la altura del pecho, causándole lesiones que no le provocaron por sí la muerte.
El sujeto, luego de acondicionar el lugar y borrar rastros, se dio a la fuga. Horas más tarde, la víctima fue hallada sin vida por su progenitora.
En el caso interviene la UFI Nº 3 de Pilar, adonde deben dirigirse los interesados, o bien ante la Dirección Provincial de Registro de Personas Desaparecidas (La Plata).
Ensañamiento
En su momento, El Diario cubrió el caso, que al igual que otros hechos similares fue hundiéndose lentamente en la impunidad. Meses después de cometido el crimen, Nilda Domínguez le decía a este medio: “Fue un asesinato con ensañamiento. La apuñalaron, la asfixiaron, fue algo terrible… La policía me dice que para ellos fue alguien del círculo íntimo, alguien cercano, y no se descartan familiares”.
Asimismo, criticaba el lento accionar de la Justicia, sobre todo en la realización de pruebas comparativas y cotejos con presuntos sospechosos.
“Acá (por la Fiscalía) veo casos que ya llevan dos o tres años sin solución –expresaba a fines de 2008-. Yo no quiero que el crimen de mi hija termine igual”.