Robo al country

“Mis papás no pueden dormir y no quieren volver a pisar esa casa”

Lo aseguró una de las hijas del matrimonio que fue asaltado en la madrugada de ayer en su casa del barrio San Sebastián, de Zelaya. ??oTuvieron una hora para llevarse todo y hasta se dieron el lujo de comer y tomar lo que había en la cocina???, añadió la mujer.

Por Redacción Pilar a Diario 7 de junio de 2017 - 12:24

Al menos cuatro delincuentes sorprendieron en la madrugada de ayer a un matrimonio y su hijo en el barrio San Sebastián, de Zelaya. Una de sus hijas (que pidió que no se publique su nombre), narró cómo fueron esos 60 minutos en los cuales sus padres y su hermano de 27 fueron golpeados, agredidos verbalmente y amenazados.

Electrodomésticos, ropa, calzado, celulares y hasta computadoras. En una hora metieron todo en cuatro bolsos y huyeron corriendo. Mientras tanto, atados en sus manos y en sus pies, un hombre de 52, una mujer de 55 y su hijo de 27 yacían tirados en el suelo del living. Los dos hombres con heridas y la mujer, aunque no fue golpeada, en estado de shock producto del susto.

"Mi papá terminó con un corte en la cabeza, mi hermano con golpes en las costillas.  Los tiraron al piso y a ellos dos los pateaban, siempre amenazándolos y diciéndoles cosas horribles”, señaló una de las hijas de la pareja, de 30 años.

Además, la mujer añadió: "tuvieron una hora para llevarse todo lo que se pueda imaginar, desde electrodomésticos hasta ropa, calzado, celulares y computadoras y por otro lado también aprovecharon para comer y beber sin problemas y después huyeron con cuatro bolsos donde metieron todo lo que robaron; todavía no entendemos cómo pudieron escapar corriendo con todo eso”.

Por otra parte,  señaló que luego de robar en la casa de sus padres los delincuentes cruzaron hacia otro lote, pero la dueña del hogar llegó a escapar para dar aviso a la seguridad del country. "A mis papás y mi hermano los liberaron recién después de que una mujer de una casa vecina a la que también entraron a robarle, dio aviso a la guardia del barrio”, expresó consternada y casi sin voz por el estado de nerviosismo.

Ahora sus padres se encuentran en la casa de una de sus hermanas, y todavía no pueden dormir ni dejar de pensar en todo lo sucedido. "Están muy asustados y no quieren saber nada con volver a pisar la casa aunque todavía no se plantearon si se van a mudar o no pero por lo menos por la próxima semana se van a quedar en lo de mi hermana, no pueden ni dormir del miedo”, concluyó.

 

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