El barrio
Villa Buide pareciera estar en la mira de los delincuentes. En una semana, hubo
al menos dos asaltos que despertaron la alarma en todos los vecinos. El sábado
pasado, apenas minutos después de las 19, dos delincuentes ingresaron a una
panadería ubicada en Corbeta Uruguay y Manuel Buide donde, luego de amenazar a
la empleada y llevarse el dinero de la caja, huyeron. Esta madrugada la víctima
fue un vecino que vive justo frente a la panadería.
Eran las
19.20 cuando la única empleada que estaba atendiendo la panadería Villa Buide,
ubicada en Corbeta Uruguay y Manuel Buide, se vio sorprendida por dos
delincuentes que, luego de amenazarla, se llevaron todo el dinero y su celular.
Verónica, dueña del local, le relató a El Diario, cómo se sucedieron los
hechos: "los ladrones estaban armados, apoyaron el arma en el mostrador para
amedrentar a la empleada y uno fue directo a la caja, sacó todo el dinero y
como querían más plata pero no había más se llevaron también el teléfono de
ella”.
Después de
llamar al 911, efectivos de la Comisaría Pilar 1ª llegaron al lugar del hecho. "A
las 20.10, después de 50 minutos de que se hubiera producido el robo llegó la
policía, les mostramos el video donde se ve a los delincuentes y nos dijeron
que ya los tenían identificados y nos preguntaron si íbamos a hacer la denuncia
o no”, narró Verónica. Y agregó: "la verdad que parecieron no darle importancia
a lo que les estábamos contando, lo trataron con insignificancia”.
Esta
madrugada a las 5 la víctima fue un hombre, Cristian, que vive justo frente a
la panadería Villa Buide. En este caso, se llevaron absolutamente todo lo que
tenía en su casa y, una vez más, los delincuentes pudieron huir con total
tranquilidad.
De acuerdo a
lo que señaló Verónica "esta madrugada desvalijaron una casa que está frente a
la panadería y por lo que supimos también se llevaron sus ahorros. A partir de
todo el revuelo que se armó, empezamos a enterarnos de otros robos que se dieron
en estas cuadras”.
Así, una vez
más la inseguridad se adueña de la tranquilidad de los vecinos quienes, desesperados,
ya no saben a quién recurrir.