Opinión

Modelos de crianza en la cultura patriarcal

domingo, 4 de julio de 2021 · 00:05


Por Andrea J. Carpaneto*

La cultura patriarcal es violenta. Impone una asimetría de roles entre varones y mujeres. Los varones dominan con el poder económico y social. Las mujeres y niñas se ocupan de las tareas domésticas. Este es un buen momento para cuestionar ese modelo. La historia cultural que nos atraviesa fue dominada por los varones. ¿Podemos imaginar cómo habría sido un mundo al revés? ¿Qué habría pasado si en lugar de patriarcado, lo dominante hubiera sido el matriarcado?

Las personas aprendemos de acuerdo a los modelos que recibimos. Se toman por imitación los modelos de crianza, que se reeditan de generación en generación. Todos los padres y madres reproducen en sus hijxs los modelos de crianza que recibieron.

Así es como el patriarcado se reproduce a sí mismo, a través de los padres y madres. En esas formas de crianza encontramos infinidad de estilos violentos en la manera de poner límites. Hasta el día de hoy, pleno año 2021, algunas personas creen que los niñxs  aprenden con “un correctivo”.

A pesar de los esfuerzos de psicologxs modernos como Alice Miller (1980), persiste la convicción que un “golpe a tiempo” evita los problemas en la adolescencia. La manera de criar a los golpes es muy antigua. Algunos registros del siglo XVII describen los severos castigos que recibían las infancias por no cumplir con lo que se esperaba de ellas (en general, se esperaba que fueran adultos en miniaturas). En aquella época, las formas de castigos iban desde azotes en distintas partes del cuerpo hasta dejarlos desvanecidos, hasta encierros en sótanos por tiempo indeterminado. Las formas de castigo se condecían con el desconocimiento (o falta de interés) por lo que necesitaban las infancias.

Lamentablemente, estos estilos violentos en el modo de poner límites continúan vigentes. Si bien en el siglo XX tenemos más conocimientos sobre los derechos y necesidades de las infancias, la violencia sigue presente en el estilo de crianza. Es importante saber que quienes crecen recibiendo castigos violentos, en su gran mayoría reproducirán esas mismas violencias. Estos malos modos de crianza es el legado que nos dejaron los siglos de cultura patriarcal. Estos modelos son los que estamos intentando deconstruir.

Afortunadamente, también existirán infancias que cambiarán ese rumbo, aprendiendo modelos no violentos de relación. El ejercicio de la violencia es una respuesta cultural no biológica. A esas personas les enseñaron a gritar en vez de hablar; a pelear en lugar de aprender a intercambiar ideas. La violencia es el acto de imponerse a otra persona, que generalmente está en un lugar de desigualdad de poder.  

Por todo esto, es imperioso desarrollar modos no violentos para criar a las infancias. Permitir que se expresen, que hablen de sus emociones, darles la palabra para que, con el tiempo, lleguen a ser adultos que puedan resolver sus conflictos sin agarrarse a trompadas. Nadie nace violento. Es la cultura del patriarcado la que les marca los pasos para serlo. 


*Psicóloga U.B.A.


 

Comentarios