Mensaje por las Pascuas

Tribuna del lector: Hoy solo tengo la fe, y es lo que más tengo

jueves, 9 de abril de 2020 · 08:33


Por Jorge Ritacco* 
 
En estos días escuchaba algunas noticias que decían que esta vez los cristianos por primera vez no iban a tener celebraciones públicas por la Pascua. En realidad, es cierto, no va a haber celebraciones litúrgicas, pero el tema es preguntarse por qué muchas veces hubo celebraciones y quizás no sé si hubo vida nueva, si se entendió que se empezó de nuevo, si se conoció a la Paz del Señor.
Este coronavirus nos cambió los esquemas. Pienso que está bien porque este cambio de clima puede ser bueno por cuanto me permite también cambiar el clima del corazón; saber que lo importante de la Pascua es la intimidad con Cristo muerto y resucitado.
Puede ser que hagamos la mejor celebración litúrgica, los mejores altares, las mejores flores y esté todo muy lindo por fuera pero por dentro no pasó nada, no hubo ningún cambio en nuestra vida, pasó desapercibido.
Ahora ya estamos en Semana Santa y si querés una oportunidad de encontrar las razones de resucitar, de empezar de nuevo; esto demanda una actitud de fe y en este año, de una fe grande ya que no tenemos mucho. No habrá una celebración litúrgica pública donde podamos decir «bueno, ya tengo la certeza que cumplí».
Le decimos al Señor Dios: «mirá, yo cumplí, ya me confesé una vez al año para Pascua de resurrección, voy a misa, tengo el ramito…». Es como si lo tuviera garantizado… 
Hoy solo tengo la fe, y es lo que más tengo, como la de San José, que solo confía en el Señor a pesar de las circunstancias. Cuando todo está oscuro, cuando todo está mal, el que sigue esperando y confiando en Dios. Esa fe sin tantas palabras que nace del corazón hacia Dios. 
Por esto creo que esta pandemia nos puede enseñar mucho a confiar en Dios. Y a vivir mucho el misterio de la caridad, descubrir que los otros están muy cerca, que me aman por caridad. Vivir con gestos de caridad, no solo llevarle algo a los pobres. Estamos en casa porque el coronavirus nos mete para dentro y tenemos que vernos para relacionarnos con quien convivimos todos los días, al que quizás no tratábamos tanto.
El padre Adam Ricovsky ha dicho alguna vez: «un día van a faltar las iglesias y ¿cuál va a ser nuestro templo, cuál será la Iglesia? Es nuestra familia.
Es una dimensión de la caridad, es donde Dios nos puso que demanda una actitud grande de fe por un lado y también de caridad, de comprender, de escuchar. Quizás por eso este virus nos encerró en casa, volver a la casa, donde empezó todo. Los primeros cristianos se juntaban en sus casas, no había templos, solo la familia.
Nos pide el mundo que seamos solidarios, pero yo creo que los cristianos tenemos que ser más que eso, tenemos que tener caridad, esa virtud del amor por Dios que empieza en El, tiene como fin El, y es El el que lo alienta; podríamos decir que la caridad es poner por vida lo que decimos en la misa, «Por El, Con El y en El».
También por practicar el bien común, lo que muchas veces se llama política de Estado. Tenemos que buscar esa enseñanza tanto en lo personal como en la Iglesia. 
Dice la Antífona: «Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo». Esta Pascua no hay nada más, no hay otra cosa de que tomarse. Nos pasa como los israelitas en el desierto, no hay siquiera un culto, un templo, quien celebre. Es la época del destierro. Lo que permanece es el amor de Dios. Vamos a pedirle que en esta Pascua también resucitemos todos nosotros en ese amor a Dios. 
¡Feliz Pascua de Resurrección!

*Párroco de Pilar. 
 

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