En los últimos 20 años mi
vida se trasformó de una manera increíble y soñada. Desde muy chico empecé a
jugar al básquet, nunca pensé que viviría y fuera un profesional del deporte
que más amo en la vida. De jugar con amigos fue pasando el tiempo y el deporte
de placer pasó a ser una carrera deportiva.
Formé mi familia junto a
mi mujer Melina Ali Musi (ex jugadora de básquet en Presidente Derqui). Esa unión
dio el mejor campeonato que uno puede tener, ser padres de dos hermosos hijos, Benjamín
y Benicio.
Desde mis 12 años hasta
hoy cambiaron tantas cosas para bien. De estar mucho tiempo en el Rancho y
estudiando, a irme a jugar Liga B a Sportivo Escobar. Al año siguiente mi
primera y difícil escala, Puerto Madryn.
Por mi vida pasaron muchos
clubes, entrenadores, experiencias de vida, crecimiento personal y profesional.
Aprendí a base de errores a ser un mejor ser humano, de un pequeño chico a ser
adolescente y convertirme en adulto con responsabilidades y deberes.
Se puede llamar trabajo (entonces
tengo el mejor trabajo del mundo) por la responsabilidad que conlleva. Obligaciones
tenemos todos pero lo hago con mucho amor y disfruto día a día el ser
profesional.
El deporte me dio valores,
me formó a ser competitivo sin tener que hundir a nadie, sino a hacerme más
fuerte aún en las adversidades.
Pendiente con el deporte
solamente me queda uno y es ser campeón de Liga Nacional después de 13 años
consecutivos. Perdí una final y salí tercero 3 años pero el tan soñado
campeonato me queda en la cuenta.
Pilar hace 20 años era mi
lugar en el mundo. Donde poder ser feliz, en mi barrio de crianza San Alejo y mi
Atlético Pilar querido. Era solamente un niño soñador como muchos y nunca dejé
de perseguir ese sueño.
Hoy Pilar sigue siendo mi
lugar en el mundo. Viví en muchos sitios, conocí muchas personas, pero nada se
compara con el pueblo de uno, donde se puede ser uno mismo y seguir soñando
para que las cosas mejoren con un granito de arena.
Como ciudad y sociedad se
trasformó en una mini capital. La gente se la nota más acelerada, más nerviosa.
Se quedó en el tiempo la tranquilidad, seguridad y educación como lo que uno
conoció de muy chico.
Tenemos que volver a las
raíces y aportar cada uno desde el lugar que nos toque. Soy un convencido que
juntos podemos mejorar todos esos aspectos y si me llegaran a etiquetar como un
soñador, entonces les diría que todo es posible porque pruebas tengo de sobra
en mi vida.
Pilar va abriéndose camino
a seguir creciendo y siendo una ciudad cada vez más importante en la provincia
de Buenos Aires. Todos esos cambios tenemos que volcarlos para el bien de todos
los ciudadanos del partido y no solo en algunos.
El Pilar que vendrá, deseo
de todo corazón, que sea con más amor, más educación, más empleo, más seguridad
y que todos podamos crecer con la ayuda del de al lado. Si unimos fuerzas somos
mejores.
Tenemos que ayudar a meter
a los chicos en las escuelas y clubes para que puedan desarrollar las
herramientas que le van a servir por el resto de sus vidas.
La veo como una ciudad
para que crezcan mis hijos, tenemos nuestras familias, amigos y la gente que
nos hace feliz en nuestro Pilar.
Quiero agradecer a todas
las personas que nos demuestran cariño y respeto cada vez que volvemos a
nuestra ciudad que tanto amamos. No es fácil vivir mucho tiempo en muchos
lugares y siempre volver a elegirnos mutuamente.
*jugador profesional de la Liga Nacional de Básquet desde
hace 13 años consecutivos.