Unos 200 fieles participaron anoche del tradicional Vía Crucis organizado por la parroquia Nuestra Señora del Pilar y La Posada de la Vida, bajo el lema elegido para esta Semana Santa y Pascuas, "Familia, levántate y camina”.
El recorrido de la cruz por las 14 estaciones de "pasión y muerte” se llevó a cabo en la plazoleta de la estación del Ferrocarril Urquiza y luego la caravana con los fieles recorrió las calles del centro hasta llegar a la parroquia Del Pilar.
Las actividades del Viernes Santo contemplaron la IV Caravana de la Fe, organizada por la Dirección de Turismo, con visita a siete templos locales. La salida fue desde Lorenzo López y Belgrano e incluyó las parroquias Nuestra Señora del Pilar, Nuestra Señora de las Gracias y Santa Rosa de Lima; y las capillas San José, Nuestra Señora de Fátima, El Buen Pastor y Virgen de Luján (el Lugar del Milagro).
A la tarde, desde las 15 llegó la celebración de la muerte del Señor y adoración de la cruz, actividad que luego le dio lugar al Vía Crucis viviente interparroquial. En tanto anoche tuvo lugar la Cena Penitencial.
Hoy, Sábado de Gloria, a las 22.30 se realizará la Vigilia Pascual y en la Capilla El Buen Pastor comenzará antes, a las 19. Por último, mañana Domingo Pascual la Santa Misa, en la Parroquia del Pilar, se llevará a cabo a las 9, 11 y 19.
Papa
Con referencias a las grandes preocupaciones de su pontificado, que simbolizan "el dolor en el mundo”, y con meditaciones escritas por primera vez en su era por una mujer, el papa Francisco encabezó ayer su quinto Vía Crucis en el Coliseo romano, cuyos accesos tuvieron diques de cemento para evitar ataques con camiones contra la multitud.
"La hora ha llegado. El caminar de Jesús por los caminos polvorientos de Galilea y Judea al encuentro de los que sufren en su cuerpo y en su corazón, empujado por la urgencia de anunciar el Reino, ese caminar suyo termina hoy, aquí, en la colina del Gólgota”, iniciaron las meditaciones preparadas por la biblista francesa, Anne-Marie Pelletier, la primera mujer en hacerlo en el pontificado de Jorge Bergoglio, y la cuarta en la historia.
El Pontífice llegó al Coliseo apenas antes de las 21 de Roma (16 de Argentina), donde fue recibido por la alcaldesa romana, Virginia Raggi, en medio de medidas de seguridad que incluyeron el cierre de estaciones de subte cercanas, la vigilancia aérea, la multiplicación de los camiones del Ejército, y diques de cemento que, cruzados en las avenida, procuraron evitar ataques con camiones contra las multitudes.