El martes fallecieron 3 personas maravillosas en un barrio de Pilar. Dos chiquitas, una de 3 años y otra de 9 meses, y su mamá de 28 años murieron a causa de lo que muchos medios, políticos y opinión pública intentan disfrazar de "desastre natural”.
Sí, el detonante fue una tormenta y un árbol que se cae, pero la mitad de esta familia no muere por una tormenta, muere porque son pobres, porque nadie se ocupa de revisar las condiciones de los barrios; porque a nadie le importa cómo es el acceso, porque es más importante la estética de las quintas privadas que los rodean con sus árboles -imponentes y potencialmente peligrosos- que la seguridad de tantas familias; mueren desde el momento en que el gobierno municipal hace oídos sordos al incesante reclamo por la mejora de las condiciones de vida.
El jueves las velamos en el Club Deportivo de Pinazo. La Municipalidad ofrecía -casi negociando- un velorio "digno”, solo con la condición de que la familia cediera a hacerlo en un lugar "digno”. Aparentemente el barrio no es un lugar digno; aparentemente es más digno un cielorraso, un piso blanco y un ambiente frío y desconocido, que el barrio que las vio crecer y que respetar la decisión de una familia devastada. Me pregunto por qué si tan indigno es Pinazo no se comprometen de una vez a mejorar las condiciones de vida.
Creo que antes de hacer un tan errado juicio sobre la dignidad de un padre al que le arrebataron la mitad de la vida, es justo evaluar qué tan digno es lo que la gente tiene que vivir. ¿Es digno tener que cargar en brazos a una tan joven mujer y a dos nenitas sin vida, durante media hora y en la oscuridad, atravesando charcos, trepando árboles caídos y esquivando postes y cables, para llegar a la ambulancia que por las condiciones de las calles no avanzar? ¿O ver cómo ni policías, ni médicos, ni defensa civil tienen la iniciativa de acercarse a pie? ¿Es digno que se traslade a la madre (con todavía mínimos signos de vida, según los mismos paramédicos) hasta el hospital en un tablón de madera en la caja abierta de una camioneta con la rueda de auxilio encima suyo y sin ni siquiera un cuello ortopédico? ¿Es digno tener que esperar 5 horas los cuerpos de tus hijas y de tu mujer, por el capricho de algunos personajes municipales? ¿Es digno que se acuerden de los pobres solo cuando una tragedia sale en todos los medios? ¿Es digno que recién a causa de esta situación, se pueda conseguir la silla de ruedas prometida para un chiquito de 10 años, del mismo barrio, que lo balearon hace ya dos meses? Y la lista sigue y sigue, pero me detengo acá, donde lo vivido no me deja faltar en nada a la verdad.
Le prometí personalmente a nuestro intendente, Nicolás Ducoté, que no me iba a callar. Me contestó que se necesitaba gente así. Y acá estoy. Agradezco su incentivo, pero más agradezco no compartir sus criterios de dignidad. Sepa entender que estoy cumpliendo con mi palabra, y espero que usted empiece a hacer lo mismo con la suya.
Juan Maqueda.