Transito habitualmente la ruta 28 y su acceso a Pilar.
Lamentablemente, el camino de circunvalación que bordea el estadio -destinado
al tránsito pesado- está cerrado hace ya un mes y medio, debido a que están
arreglando los pasos a nivel (trabajo que no debería exceder los 10 días).
No sólo el trabajo parece que va a demorar mucho más de lo
previsto, sino que además de ello es preocupante el colapso de tránsito al que
nos vemos sometidos quienes transitamos periódicamente este camino. El tránsito
pesado ahora es desviado por la calle Zeballos, que es una calle que no está
preparada para recibir tránsito pesado constantemente, por lo cual dentro de
muy poco tiempo no me sorprendería que tengan que cortar la calle Zeballos para
arreglar los daños producidos por el alto tránsito en esta calle mientras se
arreglaba la circunvalación, y así entraríamos en un círculo vicioso poco
feliz.
Tal es el colapso que se genera en la calle Zeballos y en el
acceso a Pilar (especialmente en horarios pico), que todos los vecinos intentan
encontrar caminos alternativos para esquivar el tráfico que se acumula en la
rotonda final (la cual vale decir también está mal realizada, ya que no hay
espacio para la doble fila).
Así es como, en el día de ayer miércoles 24 de agosto,
estaba en la calle Zeballos con mi auto en el cual me encontraba con mi hijo de
3 años, obviamente atascada en el tránsito más arriba dispuesto alrededor de
las 8am, cuando de repente se bajaron las barreras de las vías.
No es un detalle menor mencionar que en estas barreras no
hay luces ni ningún tipo de dispositivo sonoro o visual que alerte cuando la
barrera está por bajar, sino que ésta baja sin más. Al haber tal congestión de
vehículos (autos y camiones de todo tamaño en ambas manos) no tenía como
correrme de las vías…y el tren se acercaba.
Quedé atrapada con mi hijo de 3 años en el medio de la vía,
con las barreras bajas y sin poder mover el vehículo en ninguna dirección, ya
que no había lugar.
Logré maniobrar para cambiar de carril (aún dentro de las
barreras), bajé y constaté que el tren no "tocara” la parte de atrás del
vehículo y evalúe incluso bajar con mi hijo y dejar la camioneta allí y que la
arrolle el tren. Afortunadamente había espacio para que el tren pase, porque el
mismo se acercaba por la otra vía. Esto podría haber sido una verdadera
tragedia… si el tren nos arrollaba a mi hijo y a mí, y si no lo hacía con
nosotros arriba del vehículo, si el tren arrollaba al automóvil solamente, no
es necesario explicar la peligrosidad que hubiera revestido eso mismo para
todos los que nos encontrábamos allí atrapados.
Esta experiencia traumática que he vivido en el día de ayer,
fue 100% resultado de la inoperancia municipal. Un arreglo que debería demorar
10 días, ya lleva un mes y medio de demora. Una barrera en estado de abandono,
que debería funcionar con todos los dispositivos correctos. Caminos
alternativos que no desarrollan, como por ejemplo el asfalto de la calle Las
Truchas hasta Pilará, que descomprimiría enormemente el tránsito de la ruta 28,
todas ideas que cualquier vecino que conoce la zona sabe y que parece que
quienes ocupan puestos directamente relacionados con tránsito no conocen, no sé
si por inoperancia o por desconocimiento total del municipio que gobiernan.
Y así continuamos, esperando que no sea necesaria otra
marcha de vecinos en Pilar, llorando la que podría haber sido una tragedia o
reclamando el "cambio” que votamos algunos y que parece nunca va a venir.
Saludos,
Laura Marchano
DNI 28.417.915