Dentro de todas las diferencias políticas que pueden existir en una sociedad, fácilmente coincidiremos todos (o la gran mayoría) en la necesidad de avanzar hacia un sistema más transparente y moderno. Es un buen primer paso estar de acuerdo en algo.
Esta semana, la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires convirtió en ley el proyecto que pone fin a las reelecciones indefinidas de intendentes, concejales, consejeros escolares, diputados y senadores. La alternancia favorece la equidad a la hora de acceder al poder y enriquece la democracia. En algunos países, como Estados Unidos, se da sola, es una norma cultural: los ciudadanos están convencidos de la importancia de la alternancia y lo implementan cuando votan. No hay una ley que establezca un límite de mandatos. De esta manera, la decisión está en sus manos. Es interesante el ejemplo simplemente para no descansar en una norma que esté sancionada "allá afuera”, y asumirla como propia. Dimos sin duda, otro paso.
En el caso de los legisladores provinciales y los concejales, sin embargo, vale la pena señalar que hay muchos ediles que se especializan en distintos temas y se transforman en verdaderos reservorios de conocimiento legislativo y del Estado. Es probable que hoy sea más importante poner límite a esta cuestión para que el sistema se ordene y los que pretenden perpetuarse en una banca sin trabajar, no puedan hacerlo.
Creo que en el futuro y con esta mala práctica erradicada, deberemos revisar este tema en la categoría de legisladores y concejales nuevamente. No ocurre lo mismo para el cargo de intendente donde claramente dos mandatos es más que suficiente para que demuestre todo lo que está dispuesto a hacer por la comunidad que lo eligió.
Por otro lado, el proyecto de reforma electoral que se está discutiendo a nivel nacional pone sobre la mesa una serie de temas que la sociedad viene demandando. La instrumentación de la Boleta Única Electrónica es, sin duda, la dirección hacia la que hay que ir. El desafío no es menor: "se trata no sólo de cambiar un hábito de toda la vida y por ende tener que instruir a más de 32 millones de ciudadanos, sino también de adaptar la infraestructura de cada lugar de votación para que 95.000 máquinas funcionen sin fallas en todo el país, formar a 200.000 autoridades de comicios, preparar al personal judicial, de fuerzas armadas, correos, delegados electorales, fiscales” explica Jorge Landau, apoderado del PJ nacional y ex diputado nacional.
Será prudente entonces implementarlo con la cautela y los tiempos necesarios para que lo que parece ser un paso adelante, no se convierta en tres para atrás. Sobre todo en lo que refiere a la vulnerabilidad del sistema informático.
En la política nos debemos estos debates y muchos otros: ¿Tienen que ser obligatorias las PASO? ¿Votamos candidatos o partidos? ¿Deberían existir mecanismos de sanción en caso de incumplir promesas electorales? ¿Se cumple el gasto máximo en las campañas electorales? ¿Cómo fortalecemos la vida partidaria?
Lo importante es avanzar en el camino de la transparencia, la equidad y la modernidad con reformas que sean de fondo.
*Concejal Frente Pilarense.