Este fue el corazón del mensaje del Papa Francisco en ocasión de las celebraciones del bicentenario de la declaración de nuestra independencia.
El sábado pasado celebramos "el Bicentenario” con merecidos actos patrióticos y variadas expresiones. ¡Y esta vez, ninguna protesta!
En vísperas de la mencionada celebración, el Papa Francisco, con humildad y un verdadero amor patriótico, saludó cordialmente a los obispos, las autoridades nacionales y a todo el pueblo argentino.
Exhortó a todos los habitantes de esta tierra que hagan más fuerte el camino emprendido por nuestros mayores hace ya doscientos años. Con tales augurios expresó a todos los argentinos su cercanía y la seguridad de su oración por esta bendita tierra.
En su mensaje mencionó de manera especial que quería estar cerca de los que más sufren: los enfermos, los que viven en la indigencia, los presos, los que se sienten solos, los que no tienen trabajo y pasan todo tipo de necesidad, los que son o fueron víctimas de la trata, del comercio humano y explotación de personas, los menores víctimas de abuso y tantos jóvenes que sufren el flagelo de la droga. Todos ellos llevan el duro peso de situaciones, muchas veces límite. Son los hijos más llagados de la Patria, enfatizó el Papa.
Sí, hijos de la Patria. En la escuela nos enseñaban a hablar de la Madre Patria, a amar a la Madre Patria. Aquí, precisamente, se enraíza el sentido patriótico de pertenencia: en el amor a la Madre Patria. Los argentinos usamos una expresión, atrevida y pintoresca a la vez, cuando nos referimos a personas inescrupulosas: "éste es capaz hasta de vender a la madre”; pero sabemos y sentimos hondamente en el corazón que a la Madre no se la vende, no se la puede vender... y tampoco a la Madre Patria.
Preguntémonos el por qué de dichas expresiones, ¿algunos ya lo habrían hecho?
Comprometámonos hacia la Patria Grande, la que soñaron San Martín y Bolívar. Esta realidad nos une en una familia de horizontes amplios y lealtad de hermanos. Por esa Patria Grande también rezamos hoy en nuestra celebración: que el Señor la cuide, la haga fuerte, más hermana y la defienda de todo tipo de colonizaciones.
Necesitamos los sueños de nuestros antepasados, como fuente de inspiración para los jóvenes carentes de ilusión y heroísmo.
Nuestra Patria necesita hacer viva la profecía de Joel (capítulo 4).
El Papa pidió a Dios que bendiga nuestra Patria, nos bendiga a todos nosotros; y a la Virgen de Luján que, como madre, nos cuide en nuestro camino.
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, "Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected]