En este 10 de diciembre nos encontramos frente a
otro Día Internacional de los Derechos Humanos. A casi 70 años de aquel hecho
histórico, en el que con los restos aún humeantes de una guerra fatal e
irreparable se firmaba en París, la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, este día nos vuelve con una pregunta. Una pregunta que viene a
interpelarnos y a incomodarnos. ¿En el contexto actual de nuestra Argentina -y
de nuestro Municipio-, es ésta una fecha con motivos de celebración o de
denuncia? ¿Es un día que viene con ánimos de enorgullecernos por nuestros
logros a lo largo del año, o más bien a dejar en evidencia tanta deficiencia?
Pensar en los Derechos Humanos es pensar en los
derechos más elementales de la persona. Cada política pública, cada decisión y
cada vez que se pronuncia algún funcionario, nos encontramos con una postura
frente a los Derechos Humanos. No hay mucho lugar para la neutralidad cuando de
derechos tan básicos se trata: las políticas públicas tienden a humanizar o
deshumanizar. Esta semana se aprobó el Presupuesto Municipal de Pilar para el
año 2017. Un presupuesto que deja entrever sus prioridades cuando por ejemplo la
Secretaria de Hábitat y Desarrollo Humano destina más dinero a la compra de
árboles de ciruela que a la de bastones, andadores, sillas de ruedas y muletas.
Por otro lado, es por lo menos difícil sostener un
discurso coherente sobre los Derechos Humanos teniendo, hace ya once meses, una
presa política que se transformó en un ícono a nivel nacional sobre la grave
persecución política y la impunidad de importantes dirigentes que pareciera no
conocen -o no les importa en absoluto- el concepto de división de poderes,
fundamental en nuestro sistema democrático. El caso de Milagro Sala, detenida y
presa, es uno de tantos símbolos del avasallamiento sobre los Derechos Humanos
que vivimos este año; del capricho y la insistencia del gobierno nacional frente
a los pronunciamientos de la ONU en favor de su liberación y de la deliberada
violación de al menos 9 de los 30 artículos de la declaración hoy conmemorada.
Es importante que hoy podamos volver con una mirada
crítica y reflexiva sobre los avances y retrocesos en este sentido; que
entendamos que dar respuesta a esos derechos básicos y promoverlos no es una
decisión o un favor bondadoso del gobierno, sino que es su obligación como tal;
y que podamos seguir trabajando una conciencia donde la reivindicación de estos
derechos sea la base sobre la cual empezar a construir.