Entre el jueves y el domingo últimos se produjeron al menos cuatro robos a comercios del centro que volvieron a inquietar a los comerciantes ubicados a pocos metros de la plaza 12 de Octubre. Dos kioscos, un bazar y una peluquería fueron los blancos que esta vez eligieron los ladrones que, sin escrúpulos y sin ser percibidos, barretearon rejas, rompieron persianas y vidrios, robaron dinero y mercadería y escaparon sin dejar rastros.
La serie de robos volvió a despertar las quejas de los comerciantes sobre la falta de patrullaje policial durante la noche, principalmente los fines de semana. Se trata de un reclamo que se dio a conocer hace al menos cuatro semanas. Al parecer, la situación cambió poco y nada.
Los primeros dos robos se cometieron entre la noche del jueves y la mañana del viernes en la misma manzana. Uno de ellos ocurrió en un bazar de la calle Hipólito Yrigoyen al 500. Por la noche, ladrones ingresaron al lugar barreteando la puerta de rejas y rompiendo el vidrio de la puerta de ingreso.
“Se ve que quisieron abrir la caja que tengo y no pudieron, por eso se la llevaron”, explicó la propietaria del local, que agregó que en la caja había 900 pesos y papeles importantes. “¿Para qué voy a hacer la denuncia?”, le preguntó la mujer a un periodista de El Diario, contestándose y convenciéndose que “la última vez que me robaron fui a hacer la denuncia a las 9 y hasta la 1 de la mañana no me atendieron”.
Éste no fue el único robo en la cuadra ya que un kiosco ubicado en la salida de la terminal de ómnibus también sufrió un ataque mientras permanecía cerrado. En este caso, los ladrones forzaron la parte superior de la persiana metálica e ingresaron al comercio, llevándose unos 6 mil pesos, según indicó a El Diario una de las empleadas.
Ausencia policial
La delincuencia no se tomó descanso tampoco durante el fin de semana. El sábado por la mañana fue el turno de un kiosco de la calle San Martín, casi esquina Pedro Lagrave. La metodología, la misma que ya es habitual en los delitos contra comercios de la zona de dicha intersección, denunciados por El Diario semanas atrás.
Los ladrones barretearon la puerta y lograron torcer una de las rejas cubiertas por metal, rompieron un pequeño vidrio del frente e ingresaron al kiosco. “Tengo mucha bronca, todavía estamos reponiendo cosas. Estamos a media cuadra de la plaza. ¿No pasa nadie, no anda nadie por la noche?”, comentó indignada Laura, propietaria del kiosco que abrió hace pocos meses. “¿Si estamos pagando un impuesto, la policía comunal dónde está?”, se preguntó. A su vez continuó su relato señalando: “No te puedo explicar la amargura, la indignación y la impotencia. No te dan ni ganas de seguir”, dijo la mujer a El Diario. Hace poco compró el fondo del comercio de un negocio que ya había sufrido robos con anterioridad.
Junto con este hecho delictivo el robo a una peluquería dentro de la terminal abre una incertidumbre acerca del patrullaje en la zona. “No sabemos si fue el sábado o el domingo”, mencionó Estela, una de las responsables del local que tras abrir sus puertas ayer, se encontró que delincuentes lo habían saqueado. Al parecer, entraron al comercio por el subsuelo del mismo, ubicado detrás de una persiana metálica sobre el toldo frontal. Ya en el lugar, y sin iluminación, los intrusos prendieron fuego algunos papeles para iluminarse y hacerse de maquinarias y de dinero. En total, fueron 3 mil pesos en máquinas de corte y otros instrumentos, y otros 250 pesos de la caja que se robaron.
“Acá por la noche es tierra de nadie”, dijo Irma, dueña del comercio que tras 11 años desde su apertura, sufrió este fin de semana su primer robo. “Necesitamos más seguridad pero de policía, no la municipal”, remarcó la mujer. Por su parte, Estela, indignada, admitió a El Diario que “se supone que se pagan expensas para la seguridad”.
La frase
“No te puedo explicar la amargura, la indignación y la impotencia. No te dan ni ganas de seguir”. Laura, propietaria de un kiosco asaltado el fin de semana.
