Tribuna del lector: Habemus Papa, habemus…

17 de marzo de 2013 - 00:00

 

por Víctor Ejgiel

 

El mundo católico ha elegido a su representante ante Dios, ha elegido a quien además comandará las acciones de una Iglesia que vive un descrédito como nunca, aunque con la esperanza que este sacerdote jesuita, de los “pescadores de fieles”, muestre el camino para que cada católico del mundo vuelva a confiar en sus representantes.

Lo imposible de entender y que roza con lo estúpido es el ataque que sufrió y sufre de quienes, sordos como siempre, se creen dueños de una verdad mentirosa, descubierta por desde un premio Nobel hasta por el más común de los humanos.

Cada referente k salió a decir cada sarta de estupideces que resulta imposible no defenderlo. No hay más que hacer referencia a las sabias palabras de quien guía esta iglesia: “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Con qué altura moral puede hablar un militante montonero que eligió cambiar muerte por muerte en su lucha contra los militares, un periodista, o como suele llamárselo, que tal vez solo elogia el modelo porque tiene un trabajo mantenido por una única publicidad estatal, que este libertinaje de opinión permite acusar por el solo hecho de hacerlo, donde las pruebas son inexistentes.

A la señora Estela de Carloto, de la que hasta hoy me resguardaba la opinión, habría que avisarle que puede opinar como cualquier persona, pero que es raro que habiendo pasado por lo que pasó no piense lo que dice.

Si el mundo entero eligió ahora, y casi antes, a este representante argentino es porque merece ser escuchado, justamente la opción que la dirigencia kirchnerista obvió desde el mismo momento de la ascensión. Los desplantes de las homilías, las ausencias en cada oratoria del representante de la religión oficial de este país no deja de ser una falta de respeto que no asombra de una persona a la que no le gusta escuchar las críticas razonables a la gestión, justamente porque no se pueden contrarrestar, porque son verdades inocultables.

Tal vez la investidura actual y la posición de jefe de un estado logre que la Presidenta escuche por lo menos el buen día con que arrancaba cada charla en su misa. Está desmentido cada verso publicado sobre la acción de Bergoglio durante la dictadura y mas allá de eso nunca entendieron los preceptos del perdón y del poner la otra mejilla, por eso hablan y hablan con el único fin de esconder las verdades que el actual Papa recitaba en sus homilías, esas verdades que nunca quisieron escuchar.

Ojalá este papa pueda devolver la humildad y la simpleza que algunos queremos en los representantes de la Iglesia, esa humildad y sencillez que no van de la mano de una cartera Louis Vuitton.

 

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