Jesús Fleita, medio siglo acercando a los chicos derquinos al deporte

“El Indio” celebró los cincuenta años de su escuelita de fútbol. Varias generaciones pasaron por el potrero y escucharon sus consejos. “Mis enseñanzas me van a sobrevivir muchos años”, dice.
jueves, 10 de enero de 2013 · 00:00

por Alejandro Benedetti

 

 

Entonces tenía jóvenes 26 años y su trabajo le hubiese permitido dedicarse al esparcimiento casi constante a la par de sus amigos. Sin embargo, Jesús El Indio Fleita, optó por canalizar su gran sentido común y pensó en los muchos chicos del barrio Monterrey, de Presidente Derqui, que no tenían más que la calle y algún potrero improvisado. Así decidió fundar su escuelita de fútbol el 8 de octubre de 1962.

“No puedo decir cuántos chicos pasaron por aquí, pero sí estoy seguro que hubo miles de ellos; hoy son padres y me mandan a sus hijos para que los cuide y les enseñe”, dice orgulloso Jesús mientras uno de los más grandes acota “Indio, contale de Gustavo”, en referencia a Gustavo Colman, actual jugador de Primera división del Trabzonspor de Turquía, y de exitosa carrera en nuestro país.

Efectivamente, el derquino Colman empezó con él, y siendo un adolescente, Chacarita Juniors lo puso bajo la lupa. Con los años se transformó en ídolo del Los Funebreros, después fue a jugar a Holanda, luego a Turquía, “y cuando vuelve al país siempre me trae algún regalito y no se cansa de agradecerme que le haya enseñado cómo se le pega a una pelota”, asegura El Indio.

 

Festejo

El año pasado no pudo celebrar los 50 años de su escuela “Los Pibes del Indio” coincidiendo con el mes, pero finalmente lo logró este lunes. Así, apeló al clásico “boca a boca” para lograr las donaciones, ya que a ninguno de los pibes les cobra por sacarlos de la calle y enseñarles el deporte más popular. Y el solidario comercio derquino no le falló porque consiguió facturas, gaseosas, jugos, cotillón, alfajores, una torta de cumpleaños, unos 60 chorizos con sus respectivos panes y la imprescindible parrilla para la gran choriceada.

Luego de las 10 de la mañana fueron llegando a la plaza Don Bosco, donde está la cancha para sus clases, varios de sus alumnos con algunos padres para festejar. Se colocaron carteles alusivos, no faltó el que puso música y, mientras el fuego iba generando brasas, se armaron los picados.

Desde hace 50 años, todos los lunes, miércoles y viernes, a partir de las 18, se juntan entre 40 y 60 chicos de 6 hasta 12 años. El viejo maestro sigue explicando apasionado como si aún tuviera aquellos sólidos 26 años, y tampoco faltan los retos justo a tiempo.

“Les prohíbo decir palabrotas, y mucho menos permito que a los más grandes se les dé por fumar, les explico el mal que hace el pucho y especialmente a los deportistas”, señala Jesús Fleita.

Esta vez no se hizo su tradicional caminata “con los futuros cracks”, más las pancartas y banderas por la ciudad de Presidente Derqui para cosechar el aplauso de muchos. Su salud ya no se lo permite. No obstante, intuye que sus enseñanzas seguirán “más o menos unos 30 años más”, dice socarronamente mientras recibe un beso y abrazo de cada chico que llega al festejo.

 

El dato

En el caso de Jesús Fleita, la solidaridad es hereditaria. Su hija, Graciela Fleita, es enfermera y dedica su vida a los chicos de una comunidad de Mozambique, África. Actualmente, está de visita en Derqui. 

 

Chorizos por pelotas

Hace seis meses el delegado municipal de Presidente Derqui, Eduardo Mancini, consideró obsequiarle a Jesús Fleita dos pelotas de cuero. Ese gesto surgió luego de que uno de los tantos perros callejeros primero mordió y deshizo una y luego, literalmente, se robó otra.

Ambos casos tuvieron lugar mientras los chicos practicaban en la plaza Don Bosco, y las pelotas que terminaban en la calle las atrapaba el animal.

Los magros ingresos del viejo maestro no le permiten adquirir las profesionales o de buena calidad. Y eso valió para que el funcionario público tomara esa decisión.

Pero el tiempo pasó, y, por indeterminadas circunstancias, Fleita nunca recibió del delegado los balones.

Pese a eso, este lunes, Mancini dio el presente de todos modos porque, según comentara por la mañana El Indio, “me dijo que no pudo conseguir las pelotas para los pibes, pero que a cambio me iba a traer una ristra de 60 chorizos y el pan para unos buenos choripanes, y por eso igualmente le agradezco mucho”.

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