Reunión de todos los miércoles

Cada mitad de semana, llueva, truene o caigan piedras, un grupo de amigos se junta a celebrar en la ronda de la cofradía. Asado, vinito, debate y sobre todo, mucha risa.
jueves, 6 de septiembre de 2012 · 00:00

 

por Víctor Hugo Koprivsek

 

La foto manda, de izquierda a derecha: el Tanito Maringa, el Ruso Barrionuevo, el Chaqueño, el Ñato Ariel de Cáceres, Damián Teruel, Juan el Bombero, el Negro Neco, el Gallego Rigueral, Mauri y Tucho Tabarez, la Chueca Mauro, Sechi Campos, Javier Carelli el Moroso, César Piro Barral y Nico Fulco… Cochera.

Ellos son algunos de los que se juntan en la ronda de los miércoles cada semana durante un par de años largos, en el barrio Monterrey, ahí nomás pasando las vías a una cuadra de la estación, en lo de César Barral, en el mismo lugar donde hace mucho tiempo, según cuentan, funcionó la primera unidad sanitaria de Derqui, la casa de Don Sovich.

Asadito, copa de vino, naipes, truco y amistad. La alegría que se comparte y alguna que otra canción, guitarra, armónica y locura linda del barrio al resguardo del alero.

Carcajada, huesito pal perro y el recuerdo de los que faltan. Son tantos pero tantos los que se arriman cada miércoles, y de tan variada calaña. Pibes criados en Derqui que alzan como bandera la comunión del saludo y la cotidiana compañía de los que siguen.

“Envido, real envido, falta envido, acá sino tienen 28 o 29 no te dan, por eso te digo, la falta hay que darla con 27”, dijo Neco mientras orejeaba las cartas con el pulgar y miraba de reojo la jugada.

Al ver a la Chueca Mauro, uno evoca indefectiblemente los tiempos en que el boliche “Aranjuez” era la cita indiscutible de cada fin de semana. Él y Pucheta eran los tarjeteros más buscados de la noche.

En la ronda se habla de todo, de política, de fútbol y de religión, no se esquiva nada. Pero lo que sobresale a rajatabla, lo que define cada velada, es el estrépito de carcajadas alrededor de la mesa, los pómulos acalambrados de tanta risa así de golpe, de tanta anécdota repetida que revive en el calor de los amigos en esa cita segura cuando los miércoles llaman a la terapia con los nuestros.

“La ciudad del saludo y la amistad”, así definió a Derqui Don Maldonado, vecino de ese mismo barrio que resiste en la FM Caacupe el aire de su país natal y sus costumbres, Paraguay, y también el folclore de esta tierra.

Amigos del alma, de la cuadra, de la infancia y del colegio. Amigos en las buenas y en las malas, amigos para reír, para soñar, para jugar y para crecer. Amigos que el tiempo trae y amigos que el tiempo lleva.

Cada miércoles la terapia invita al sosiego, a la tranquilidad sin mujeres, al chiste fácil y sin rencores, a estrecharse en un abrazo de bienvenida y después, en otro de hasta luego. La calle espera, la noche y el silencio de un lugar lleno de misterios y mística, lleno de poesía escondida en los zanjones con esquinas y luna, espera el regreso a sus hogares.

Presidente Derqui cobija anhelos de ayer y de siempre, pocas cosas se celebran tanto como a los amigos. El barrio invita, acompaña, da de comer y de beber, es un saludo milenario el que te encuentra en cada esquina.

Y en medio de las bocinas y el desorden, cuando la semana marca la mitad del recorrido, los pibes ya hombres, con familia e hijos, se acercan nuevamente a festejar eso que no se compra ni se vende, la amistad así, de frente y sin rebusque, la amistad de puertas abiertas que cada miércoles se da cita en lo del Piro, César Barral.

 

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