Tiros en la víspera de Navidad

Hace un año condenaron al expolicía delvisense que disparó su Itaka en pleno centro de “La ciudad de los Pájaros”, causando la muerte de una vecina de Manuel Alberti.
 
viernes, 14 de septiembre de 2012 · 00:00

 

por Víctor Hugo Koprivsek

 

El 5 de septiembre se cumplió un año desde el día en que fue condenado el asesino de Sonia Colman, Oscar Benítez, quien se desempeñaba como policía en la Comisaría 3ª de Del Viso.

El 23 de diciembre de 2007, rodilla en tierra, el oficial Benítez en pleno centro de “La Ciudad de los Pájaros” (Avenida Madero y Valentín Gómez), comenzó a disparar con su Itaka reglamentaria a un automóvil con dos ladrones que habían robado una billetera en Los Polvorines. A las pocas cuadras los delincuentes se entregan y el dueño recupera su billetera con $80.

Pero en la vereda abarrotada de gente, llena de mujeres y niños, con negocios repletos de mercaderías, ya que era la víspera de Navidad, Sonia Colman, madre de tres hijas, amada esposa y queridísima vecina de Manuel Alberti, yacía tendida en el piso víctima de un perdigón certero que le quitó la vida en el acto.

El disparo salió del arma del uniformado.

Así quedó demostrado en el juicio público llevado adelante por los jueces Igarzabal, Helguera y Kohan en el 2011, en el cual se condenó al expolicía a 8 años y medio de cárcel por “homicidio simple”.

El hecho conmovió tanto a la comunidad de Del Viso como también a todo el Partido de Pilar, e incluso fue noticia en varios medios nacionales.

Hubo innumerables marchas en reclamo de justicia, a los cuales se sumaron otros familiares de víctimas del gatillo fácil como la hermana de Andrea Viera, quien fuera asesinada brutalmente en 2006 en la Comisaría 1ª de Varela, el padre de Rubén Carballo, joven de 17 años muerto a causa de los golpes recibidos a la salida del recital de “Viejas Locas” en el año 2007, Doña Gumersinda, mamá de Judith Alice Jiménez que el 24 de julio de 2007 fue asesinada por un gendarme en la Villa 31, la chica tenía 16 años y murió acribillada.

Más casos sumaron sus banderas junto al rostro sonriente de Sonia Colman, no sólo por las calles delvisenses (lugar donde fue asesinada) y Manuel Alberti (donde vivía), sino también en Presidente Derqui (en cuyo cementerio descansan sus huesos) y Pilar.

Broncas, impotencias, desgastes, artilugios legales, de todo tuvo que soportar la familia hasta que finalmente el culpable fue condenado.

“Estamos satisfechos porque quedó detenido y sabemos que es muy difícil condenar a un policía de la bonaerense”, declaró Antonio Espasa, viudo de Sonia, al finalizar el juicio.

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La sonrisa de una mujer recorre sus calles, una mujer trabajadora, sensible, capaz de convertir el comedor de su casa en un merendero allá por el año 2001, capaz de denunciar en el Congreso Nacional a una empresa de servicios por generadores con PCV que contaminaban el barrio ocasionando terribles padecimientos y enfermedades.

Esa era Sonia Colman. Y este, un humilde recuerdo y homenaje a sus 44 años de de vida y también un reconocimiento a su familia, que esos cuatro años de lucha los convirtieron en un símbolo de dignidad, entereza y esperanza.

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