Nuevo intento para arreglar la esquina del bochorno

Hace años que los vecinos reclaman mejoras. Inclusive han llegado a romper la calle en señal de protesta. Continúan las quejas.

13 de septiembre de 2012 - 00:00

Otro intento por mejorar una de las esquinas casi intransitables de Derqui, efectuó la delegación municipal. En el fin de semana se retiraron los caños rotos y tapados que evitaban la circulación del agua pluvial y servida, al tiempo que se taparon los más grandes baches con piedras.

Se recordará que la intersección de Almafuerte y Tucumán, a escasos 100 metros de la ruta 234 de acceso a la ciudad, estaba completamente deteriorada y que sus vecinos expresaron su fuerte descontento “porque la mayoría de nosotros pagamos las tasas y vivimos sobre una esquina que forma un lago con la lluvia y se rompen los autos cuando caen en los baches tapados por el agua”. También se recordará que, por el mismo reclamo nunca resuelto, ese sector fue abierto de lado a lado el año pasado por un vecino que utilizó maquinaria pesada. Entonces, los frentistas aseguraron que esa medida extrema se tomó “porque estábamos cansados de que el delegado nos ignorara siempre”.

Volver a cerrar la calle implicó, al menos, dos meses. Pasó el tiempo y todo se repitió: aguas servidas sobre el magro asfalto, pozos cada vez más grandes, una suerte de pileta generada por las intensas lluvias estancadas por los caños rotos y, encima, la total inexistencia de zanjas para que circule.

“Que de noche se vea muy poco porque la luminaria está tapada por las ramas que pedimos que poden, ya es un poroto al lado del desastre general”, agregaron los descontentos.

Pero si bien reconocen la buena voluntad del delegado Eduardo Mancini, las últimas mejoras están en tela de juicio porque “ahora hicieron una montaña de piedras que los autos y motos prácticamente deben escalar, y eso justamente es lo que no va a permitir que corra el agua hacia el canal Monterrey porque actúa como un paredón y, como no hay zanjas, el agua de lluvia nuevamente se va a quedar por días mezclándose con la servida generando focos infecciosos”.

En cuanto al imprescindible trabajo de levantar lo poco que queda de asfalto y colocar un amplio bloque de hormigón armado que abarque las cuatro esquinas, o sea la solución casi definitiva, nada saben los vecinos. Sólo consideran al respecto que Mancini les habría explicado la necesidad de que intervenga la Secretaría de Obras Públicas “luego de hacer un estudio que permita ese trabajo, pero en la medida de que también se haga el zanjeo en toda la cuadra y se coloquen caños de mayor diámetro”.

Es que esa arteria es una de las dos que reciben las lluvias provenientes de los barrios Toro y El Bajo, con dirección al canal Monterrey. “Vamos a ver qué pasa si vuelve a llover fuerte porque sólo el cambio de los caños no garantiza nada”, dijeron muy dudosos los vecinos. 

     

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