por Victor Koprivsek
La gente se junta para hacer cosas, para llevar adelante logros necesarios, el trabajo en equipo se consolida de a poco, hay mayor participación de los vecinos, el tiempo es favorable para realizar sueños y asumir un rol más activo en la comunidad donde se vive.
En Del Viso, por ejemplo, un grupo de padres cuyos hijos practican básquet en el legendario Club Unión de esa localidad, pusieron manos a la obra para llevar adelante una obra importante, no solamente por el costo que requería en dinero, sino porque de no hacerla, los equipos que lograron entrar en la Liga 3 de Febrero se quedaban afuera.
“La condición para que nuestros hijos sigan participando de la Liga era tener la cancha local en condiciones, nos dieron unos meses de plazo, por eso pusimos manos a la obra y conformamos una Subcomisión de Básquet entre los papás y con ayuda de la Primera División del club, más las autoridades del mismo y los comerciantes de Del Viso, logramos nuestro objetivo”, dice entusiasmado Andrea Paris, presidenta de la joven comisión.
Así fue como el domingo pasado, 5 de agosto, se cortó la cinta de inauguración de una cancha renovada y lista para recibir clubes de otros lugares y cobijar a los niños delvisenses con vocación basquetbolista.
“Nuestros hijos nos dieron el impulso para sumarnos y participar, para darle una mano al club y poner en condiciones la cancha, fue una ardua tarea pero al ver las caras de los chicos, caritas llenas de alegría y sorpresa cuando vieron cómo quedó la cancha, nos sentimos muy felices, como papás, como socios y como vecinos de Del Viso”, sumó Walter Díaz, vicepresidente.
El tiempo pasa y las generaciones van ocupando su lugar en la historia de los barrios, el grupo de socios que se puso al hombro la tarea está conformado por gente que tiene entre 35 y 40 años de edad, algunos venían de chicos al club y guardan los mejores recuerdos, como es el caso de Daniel Wawrik, nacido en Del Viso y flamante tesorero de la nueva subcomisión de básquet.
“Yo practicaba en el club cuando estaba muy bien, después me alejé y ahora que tengo familia y empiezo a ver qué actividades deportivas hay en el barrio para que mis hijos hagan, volví a esta querida institución, mi sobrino es el profe de básquet de acá y la verdad que te da mucho entusiasmo poner un granito de arena para que las cosas mejoren”, dice el vecino contento.
El barrio intenta, se pone de pie, se acerca a la ronda de los que suman participación y respuestas. Hay quienes prefieren quejarse sin hacer, pero están los que deciden ser parte de la solución y poner en marcha su voluntad, a prueba de desalientos y obstáculos.
“El domingo ver algunas lágrimas de emoción, especialmente las de Andrea, la presidenta, nos llenó de emoción a todos, este es un club de puertas abiertas, no es un club de unos pocos sino de toda la comunidad, que permite que nuevos socios se acerquen y así entre todos ayudarnos para mejorar la calidad de vida, porque no solamente se pintó la cancha de básquet, también se emprolijaron los baños, el entorno a la cancha y se reacondicionó la parte de voley, esto oxigena, da nuevas fuerzas para seguir creciendo”, dijo con humildad Omar Carlotto, presidente de Unión Del Viso y claro referente de la comunidad.
Todos los protagonistas agradecieron a los comerciantes y especialmente a Gustavo Suárez, propietario de la tradicional pizzería Don Camilo, quien se brindó y puso mucho para que el proyecto prospere y se concrete.
Hubo un día en que cientos de niñas y niños se permitieron soñar una cancha de básquet flamante, impecable, donde jugar y dejar bien parado al club de sus amores. Gracias a padres y madres, comerciantes y referentes, ese sueño es realidad. Y lo hicieron entre todos. n
