Jesús Fleita: con la pelota en los pies por amor a los chicos

Hace casi 50 años, el “Indio” conduce su escuelita de fútbol en Derqui. Con más promesas que ayuda, dice que su única recompensa es sacar a los pibes de la calle.
jueves, 28 de junio de 2012 · 00:00

por Alejandro Benedetti

 

La canchita improvisada en la plazoleta Don Bosco, del barrio Monterrey de Presidente Derqui, recibe tres veces por semana entre 30 y 40 chicos, desde los 6 hasta los 15 años de edad. Rodean al maestro, escuchan qué practicarán, se arman los equipos y el silbato abre el partido de fútbol.

Otros ensayan sobre un lateral pases, cómo pegarle mejor a la pelota si con el pie o entrarle fuerte con un cabezazo. La rutina es hasta que se pone el sol, y luego todos retornan a sus casas.

Sus padres están conformes porque Jesús “El Indio” Fleita los contuvo por horas con el fútbol, evitando así las oscuras tentaciones que muchos sufren en la calle.

Todo comenzó en 1962, y desde entonces este personaje único sigue cumpliendo la misión que se propuso.

“Recién tengo 75 años, así que espero vivir otros 75 para seguir con mis chicos”, dice socarronamente Fleita sobre su escuelita “Los pibes del Indio”. Dos bolsas llenas de reconocimientos de intendentes pasados, fotografías, poesías dedicadas y numerosos trofeos en su dormitorio hablan de sus logros y afectos recibidos en tantos años.

Entre ellos, y sólo por ejemplo, haberle enseñado a patear una pelota a Gustavo Kollman, actual jugador de primera división en Turquía, y de exitosa carrera en nuestro país.

Cualquiera diría que Jesús Fleita tiene la vida solucionada económicamente. Pero sólo cuenta con una básica jubilación. “No importa porque con mi mujer nos ayudamos mucho, a mí lo que más me interesa es ver bien a los pibes, que no caigan en la droga o el afano, y aprendan el deporte más lindo del mundo”, dice el Indio como gran –y real- compensación.

Ante su magna tarea por la que jamás les cobró nada a ninguno de sus numerosos discípulos en tantas décadas, -extrañamente-, nunca le otorgaron un subsidio municipal. Y tampoco recibe, al menos, alguna colaboración oficial. “Hace cuatro años el concejal (Alberto) Zapata me dijo que me iban a dar un espacio en los terrenos del San Martín para nuestra propia canchita, pero nunca me lo dieron y no puedo competir en torneos regionales que me exigen cancha para la revancha”, recuerda Fleita sobre lo que, efectivamente, el concejal oficialista le prometió entonces.

No obstante, según el Indio, el mismo edil reiteró su promesa hace poco. “Me van a dar un espacio fijo en el polideportivo que construye el Municipio, justamente, en el mismo predio de la estación de trenes”, se ilusiona nuevamente el viejo maestro.

 

Aniversario

En escasos meses su escuela de fútbol festejará 50 años y, como casi todos los años, el Indio recorrerá las panaderías y otros comercios para que le donen “alguna facturita y un jugo para los pibes”. Algo que fácilmente logra con creces porque en Derqui nadie ignora -o mira para otro lado- sobre su noble tarea.

Luego llegará a la placita Don Bosco, el cura salesiano Dino Baldam, de la capilla Nuestra Señora de Caacupé, le prestará una mesa y seguro que los padres aportarán golosinas, papel picado y hasta la música para que Jesús Fleita festeje con sus muchos chicos medio siglo de algo que ya casi no existe: el dar todo a cambio de nada.

 

 

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