Un lanzamiento de vida

Pablo Chionetti encontró en el atletismo el camino que le marcó su destino. Fue oro en los Bonaerenses ´94 y luego fundó la Escuela de TelViso que hoy tiene a los mejores competidores locales.
viernes, 15 de junio de 2012 · 00:00

por Walter Cricrí

w.cricri@pilaradairio.com

 

El deporte puede ser un factor de transformación en la vida. Uno de los claros ejemplos es el de Pablo Chionetti, hoy entrenador de la escuela de atletismo de TelViso.

El vecino delvisense de 34 años encontró en el lanzamiento de bala el camino que lo llevaría a desandar su pasión, que sería también su medio de vida.

En 1994 se transformó en la primera medalla de oro de Pilar en los Torneos Bonaerenses, en lanzamiento de bala.

“Fue muy lindo y hoy es una satisfacción, después de tantos años, poder tener a los chicos que están siguiendo mis pasos”, declaró Pablo.

Es que luego de su logro personal amateur, pasó a ser deportista federado y un par de años después, en 1999, emprendió la creación de la Escuela de atletismo en TelViso.

 

-¿Cuándo conseguiste el oro sentías que te ibas a dedicar al atletismo?

- Cuando empecé a competir como Federado me empezó a gustar. Empecé a trabajar en el ´98 en la Municipalidad con los lanzadores y a entrenar chicos en el ´99, cuando surgió la idea de armar la escuela en la Cooperativa. Y desde ahí no paramos.

 

-¿Cómo fue el arranque?

- Eran 5 o 6 chicos que participaban de los Juegos Bonaerenses y nunca la idea fue proyectar el nivel que estamos teniendo hoy. La idea era que los chicos salgan de la calle, que tengan un deporte para hacer. Nunca pensé que iba a crecer como creció.

 

La Escuela que él comanda tiene 24 alumnos que son protagonistas también en los ahora denominados Juegos Buenos Aires, pero su expansión los llevó a mezclarse en la elite nacional.

“En el 2000 llevé 10 chicos a Mar del Plata y en el 2001 cayeron las primeras dos medallas en lanzamiento de disco (oro y bronce). Entonces, para el 2002, planteé en la Cooperativa que el nivel de los chicos ya merecía más que competir 3 veces al año en los Bonaerenses. Necesitábamos algo más importante y nos asociamos a la Federación Metropolitana”, recuerda.

“En 2002 participaron 4 chicos y clasificaron al Nacional. Fuimos creciendo hasta en 2005 tener la primera campeona nacional con Cecilia Torres, en los 300 metros”, señaló a su primera pupila estrella.

“Lamentablemente, tuvo que dejar enseguida de competir. El atletismo es como todo en este país. Como no es masivo, cuando se termina el colegio, el chico necesita estudiar, trabajar y el deporte queda a un lado”, señaló con resignación.

“Yo tuve la suerte de poder entrenar atletismo, estudiar atletismo y trabajar en el atletismo. No todos pueden hacer las tres cosas a la vez y coordinar los horarios”, remarcó.

 

El heredero 

Pablo puede dormir tranquilo porque ya han tomado la posta de su actividad. Su hijo Gabriel, de 13 años, clasificó esta semana al Regional en lanzamiento de disco con un registro de 17,90 metros.

 

-¿Cómo se hace para separar la relación padre-hijo con entrenador-alumno?

- Cuesta, cuesta bastante. Cuando vos terminás de entrenar con los chicos, lo que pasó quedó atrás. Pero con tu hijo, vas a comer a tu casa y lo seguís viendo. Es difícil para él también encontrar el límite entre padre y entrenador. Es difícil discernir entre ser un padre, atleta, entrenador, para que el chico no sufra.

 

Exitistas y elitistas 

“Hoy los Bonaerenses son muy lindos, pero exitistas. Sólo el que gana, pasa. No se valora el esfuerzo. Me pasó con un chico que tiró 8 metros el año pasado, este año lanzó 10,30 metros y quedó segundo por 8 centímetros. Mejoró un montón, pero no se quedó contento, porque no pasó al Regional”, criticó Chionetti al sistema de competencia de los Juegos Buenos Aires.

Y amplió sus recriminaciones a todos los estamentos. “Los Bonaerenses deberían ser el semillero de acá para adelante. La etapa local tendría que involucrar a más chicos. Que participen mil pibes y un detector de talentos los oriente a los que tengan mayores condiciones. Hoy ví buena calidad de chicos y esos chicos no se tienen que quedar, porque no pasaron al Regional”

“Cuando yo participaba de los Bonaerenses había mayor cantidad de chicos y estaba muy involucrada la escuela pública. Hoy falta de eso. La escuela pública alimentaba mucho a los Bonaerenses. Este año ví muy pocos chicos. Eran casi todos de escuela privada”, describió.

“Desde hace años que se va notando el cambio. La función que tiene uno es que el chico vea lo que hace el sacrificio. No todo en la vida es que te venga de arriba. Ahí estamos fallando como docentes, como padres o como dirigentes”, subrayó.

Y dejó otro dato clave que alimentó en su momento la creación de la competencia: “Yo conocí el mar gracias a los Torneos Bonaerenses.”

“Habría que partir de la base de darle difusión, como me pasó a mí, que gané un Bonaerense y ahí pasé a ser Federado. Tendría que ser una previa y no el fin de los chicos Federados”, aseguró.

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