Lo que el viento no se llevó

Con más de cincuenta años de historia, la Sociedad de Fomento Este de Pilar, conocida como “La Tierrita”, está en el corazón del barrio William Morris. Los vecinos van por su recuperación total.
viernes, 25 de mayo de 2012 · 00:00

por Victor Hugo Koprivsek

 

Todos la conocen como “La Tierrita”. Nació el 9 de junio de 1958 de la mano de la gente del barrio. Según los socios más antiguos, las polvaredas que se levantaban en los bailes de antaño dieron el apodo al lugar que cobijó sus sueños comunitarios, la Sociedad de Fomento Este de Pilar.

“Hasta que un incendio destruyó toda la parte de tercera edad, cancha de bochas y salón. Fue en el 93 y no se recuperó más, después de eso quedó funcionando un bar y se alquilaba el lugar como salón de fiestas. Dieciséis años prácticamente cerrada, la función social quedó paralizada, hasta que hicimos un quiebre los vecinos que de pibes jugábamos acá y hoy somos padres: en el 2008 nos propusimos recuperarla y así lo hicimos”, relata Franco Coronel, de 37 años e hijo de una conocida peluquera del barrio. Hoy es el presidente de la Comisión Directiva.

“A nivel económico y con fondos propios, generados por la institución, desde el 2009 a la fecha llevamos invertidos 82.000 pesos”, informa.

Un logro importante que deja ver el entusiasmo y compromiso con que la comunidad apuesta a los espacios de participación, especialmente impulsados por la necesidad de congregarse en ambientes donde la cultura y el deporte dan un marco de contención ideal para que tantos niños y jóvenes dispersos por las calles, se desarrollen y convivan.

“Nosotros acá tenemos practicando a más de 80 pibes en la escuelita de fútbol, chicos de 3 a 14 años, también hay Taekwondo, folclore, patín y pronto sumaremos voley, nos sentimos orgullosos de lo alcanzado”, se suma a la charla Adrián Ibarra, quien también forma parte del grupo de vecinos que luchan por seguir reflotando la institución.

Es por eso que este año lanzaron una rifa increíble: apenas con $ 200, todo aquel que participe tendrá la chance de ganar importantísimos premios.

“Con el “Gordo de fin de año” rifamos un Gol Trend 0 Km. con todos los gastos incluidos, el que lo gane tiene que llevar el Registro de Conducir y sale manejando. El segundo premio es una moto Twister 250 y como tercer premio un LCD de 40 pulgadas”, confirman entusiasmados los muchachos.

 

Sociedades de fomento, centros de jubilados, bibliotecas populares, clubes sociales y de arte, organizaciones que mejoran la calidad de vida y llenan de alegría el barrio.   

“Con lo que recaudemos de la rifa pensamos recuperar la esquina que se incendió, 260 metros, en Santa Eulalia y Batalla de Caseros, a una cuadra de la Ruta 26, queremos hacer algo lindo ahí, que la gente se sienta orgullosa, con la ayuda de todos creemos que vamos a poder”.

En el 2009 hicieron la primera rifa y les dio un buen resultado.Recuerdo que el primer premio era un televisor de 21 pulgadas, segundo un DVD y tercero, una cafetera”, sonríe el joven presidente de la comisión directiva de La Tierrita.

Así empezaron, en el 2010 el premio mayor fue una moto, después un freezer y tercero un TV de 29 pulgadas. El año pasado fueron por más.

“Rifamos un 0 Km como primer premio y el ganador fue el jefe del cuartel de Bomberos de Del Viso, Ludueña, más que merecido. Ahora nos jugamos el todo por el todo”, sueñan en voz alta.

“Tenemos 20 premios mensuales para quienes ya adquieran su número, heladeras con freezer, computadoras, lavarropas automáticos de primera línea, cocinas, pero eso no es nada, también hay juegos de living, aires acondicionados, bombas centrífugas, microondas, bicicletas, y todo por la misma plata, $ 200, una sola vez, hasta lo pueden pagar en cuatro cuotas”, dicen.

Sebastián Kum y los hermanos Ramírez, Sergio, Gustavo y Carlos, son otros vecinos que le ponen el pecho y disfrutan día a día de la alegría que se vive bajo el tinglado de La Tierrita.

Organización, respeto, esfuerzo, estrategias, inclusión, barrios de las periferias que intentan la recuperación de los espacios comunes. Los vecinos saben que hay niños que esperan con sus ojitos despiertos, poder alcanzar a escribir la historia propia, la de la esquina y sus calles.

Por eso todos los días por la tarde, las puertas de la vieja sociedad de fomento vuelven a abrirse en el corazón del barrio William Morris de Del Viso. Vuelven a abrirse después de incendios y olvidos, después de tiempos raros que escondieron a la gente detrás de ventanas enrejadas o indiferencias, de miedos y dolores.

 

Hoy la realidad es otra, al menos para este numeroso grupo de padres, madres, tíos y amigos, que cansados de ver como el lugar donde su infancia se lleno de goles, estaba cada vez peor. Manos a la obra, dijeron y lo empezaron a salvar. 

“El agradecimiento es para todos los que de una manera u otra nos dieron una mano, pero el más especial es para los chicos, las pibas y pibes que le dan vida a La Tierrita”, se emocionan.

“Es lo más lindo que hay, ver este crecimiento que estamos teniendo, y cómo ayuda eso para que el barrio también crezca está buenísimo”, comparten al final de la entrevista.

En el universo de la esquina flamean banderas de fe, trabajo y esperanza. El barrio sirve, el barrio acompaña.

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