El “Chopo” Fornas, bicicletero de ley
por Victor Hugo Koprivsek
Del colectivo al trabajo, del tren al hogar, persianas que se levantan, casas de la cultura que se abren, clubes llenos de niñas y niños y sonrisas. Así es Del Viso.
Más de 100 años de historia, localidad que busca el sueño grande de la ciudad, con sus vecinas y personajes, su gente de antes y de ahora. Como es el caso del “Chopo” Fornas, quien llegó a este punto del planeta en 1937, cuando tenía 3 años de edad.
Hizo la primaria en la Escuela Nº 10, el edificio estaba en Pizarro y V. Gómez, y tenía hasta cuarto grado. Por ese entonces Del Viso era campo y el protagonista de esta historia vivía frente a la estación, donde ahora está la distribuidora Rossi, en la calle Arata que entonces no existía, ahí también tenía el taller de herrería su padre.
“En quinto tuve que ir a estudiar a Boulogne, después ya mudaron el edificio donde ahora está la 38 y pude volver a estudiar en Del Viso”, conto el vecino.
Al finalizar sus estudios abrieron con su padre una bicicletería y taller de motos.
“Estuve en ese negocio 52 años, en la calle Gonnet 6739, hasta que me jubilé en el 2000”.
La vida, el destino, Dios y el barrio hicieron que conozca a Teresa, la que luego se convertiría en su compañera de toda la vida.
“Nací en Del Viso, en el año 1940 y llevamos casados 52 años”, aseguro la Doña, que actualmente tiene 71 primaveras encima.
-¿Cómo se conocieron?
-Yo lo registré a él recién un tiempito antes de cumplir los 15 años, por un accidente que tuvo, y eso que vivíamos a una cuadra de diferencia.
-¿Tuvo un accidente importante Chopo?
-Me llevé por delante una gallina con la bicicleta-, estalla la carcajada de todos.
Pero fue tal el golpe sufrido, que tuvieron que coserle el mentón y así anduvo vendado algún tiempo. Pueblo chico, hizo que Teresa se enterara de lo sucedido.
“Y cada vez que lo veía, a mí me causaba mucha gracia, porque me acordaba de la gallina y me reía”, dice con ternura.
-¿Cómo fue la conquista Don Fornas?
-El día que ella cumplía 15 años yo tenía que viajar a Córdoba, pero le encargué la torta en una panadería que había.
-Tengo que decirlo y no me da vergüenza, es más, lo digo con mucho orgullo, yo me crié en un rancho de barro y así me conoció.
Cincuenta y dos años de casados mas 3 de novios dieron sus frutos: tres hijas mujeres Celia Mary, María Rosa y Marisa Isabel y la bendición de tres nietos, Rodrigo Nicolás (26), Pablo Nicolás (22) y Amara Abigail (10).
-¿Cuál es el secreto para que el matrimonio dure?
-La paciencia y la tolerancia-, dice Chopo.
-Yo siempre fui un desastre, tal vez porque hace años vengo luchando con mi cuerpo, así que todo recae sobre mi marido, el que tiene paciencia es él, molde como el de él no han existido ni existen, para mí es único-, dice Teresa.
-Problemas en la convivencia y en la vida siempre va a haber, pero queríamos progresar y el trabajo y la familia son la base-, aporta con voz pausada el hombre.
-Nuestra satisfacción grande son las tres hijas y los tres nietos, ellos hacen que nos sintamos realizados. Continúa ella.
-Y la suerte de tenerlos al lado de uno-.
Aventuras de antaño, lugares que marcaron momentos, rincones de Del Viso donde el pasado se llena de sonrisas y que a lo mejor hoy ya no existen o cambiaron.
“Recuerdo que siempre íbamos todos a pasar el día a un balneario, en la calle 5 al fondo, daba al querido arroyo Pinazo, que aparte para ir a pescar era una barbaridad”, dice el Chopo.
“Todas las familias nos encontrábamos ahí, nosotros nos divertíamos yendo en el carro de mi padre a juntar paja o maíz, eran los juegos sanos que había antes”, acompaña Teresa.
Barrios, sueños, vida y recorrido. Gente común que se encuentra en el saludo, el trabajo y el respeto. En 30 años muchas cosas fueron cambiando, algunas para bien y otras simplemente se sumaron a la gran lista de espera, esa que guarda la memoria y la nostalgia.
“Me acuerdo que había un puente que unía Del Viso con Zelaya, se rompió y nunca más lo arreglaron, así que después de eso para ir a Zelaya había que dar toda la vuelta, lo mismo pasa con Derqui”, evocan.
Del Viso esquina, Del Viso pibe con una guitarra al hombro, Del Viso abuela, abuelo y abrazo, sobremesa y anécdotas. Cosas que el viento cuenta y que el oído atento sabrá escuchar.