Con 36 años y 10 de trayectoria dentro del fútbol para ciegos, el defensor del equipo del Club Unión de Del Viso anunció que en diciembre dejará de formar parte del seleccionado nacional, Los Murciélagos, que tantas alegrías le dio y que le dio al defensor un importante giro en su vida.
En diálogo con El Diario, este vecino de Manuel Alberti compartió vivencias en torno a la discapacidad que encontró en plena adolescencia y que en la actualidad le da la experiencia para alentar a los más jóvenes y motivar a grupos de trabajo en todo el país y en el exterior.
La historia más reciente de Diego Ariel Cerega gira en torno a la pelota, pero su vínculo con el fútbol no hubiese sido el mismo sin su pérdida de la visión. Nacido en el pueblo de General Las Heras, se le detectó un glaucoma congénito a los 6 meses de vida, que fue complicándole la visión con el correr de los años.
“Veía 100 por ciento con el ojo izquierdo y 80 con el ojo derecho”, explica. Su problema se acrecentó luego de un accidente en la escuela: “A los 9 años me tiran un avión de papel con un alfiler en la punta, me golpean el ojo derecho, el que veía menos. Al quedarme únicamente el ojo izquierdo, empecé a forzar, a los 13 se me deterioró y a los 17 tuve un estallido globocular”, narra con sumo detalle.
Hay tantas reacciones a estas adversidades que se presentan en la vida, como personas, pero lo cierto es que el defensor de Los Dragones, equipo que pelea el título por mejor equipo argentino de fútbol, lejos de criticar a la suerte o tentar al mal humor, se lo toma como algo natural, como una prueba para continuar haciendo las mismas actividades que hasta los 17 realizó. “Hice un balance: ¿qué me falta? Vista. ¿Qué más? Nada más. Entonces empecé a evaluar que en la balanza tenía mucho más que lo que había perdido”.
Luego, cuando fue al instituto Román Rosell, un lugar especializado, donde comenzó a jugar al fútbol, y cuyos objetivos se fueron avecinando y concretándose. “Me invitaron a jugar al fútbol, me gustó más el fútbol que los libros, obvio, y ahí me convocaron para la selección”, explica entre bromas el experimentado defensor. “Yo estaba pesando 110 kilos para el mes de junio de 2002. En diciembre pesaba 78 kilos. Fuimos al mundial con el equipo y me cambió la vida”, continúa. Fue en esa primera experiencia donde obtuvo el campeonato del mundo disputado en Brasil.
Murciélagos y Dragones
Actualmente Diego Cerega es uno de los pilares defensivos del equipo del Club Unión de Del Viso, apodado Los Dragones, quienes el mes pasado lograron la hazaña de clasificar para las instancias finales del campeonato nacional, que culminará los días 14, 15 y 16 de diciembre, en Córdoba. Proveniente de River Plate, Diego resalta el por qué de su pase al equipo delvisense: “River se maneja como una empresa, Del Viso como una familia. Ahí está la diferencia”, explica, mientras compara ambos momentos de su vida y ambas instituciones: “Yo me siento como en el trabajo, pero es más lindo estar en el quincho de casa tomando mate con los amigos y la familia”. Por su parte, señaló el fuerte lazo que lo une al resto de los integrantes del grupo, con quienes ha compartido otros equipos, y con quienes mantiene una excelente relación de amistad por fuera de la cancha: “Compartimos una discapacidad que es jodida, entonces me parece que eso hace fuerte al vínculo, que hace alianzas muy fuertes”.
Diego viajó ayer a Salta para incorporarse al equipo del seleccionado nacional. Será una de las últimas prácticas como jugador, ya que es muy fuerte la decisión de abandonar ese lugar que durante tantos años le dio alegrías deportivas. “Voy para estar con los compañeros, orientar a los más jóvenes. Lo voy a seguir haciendo porque Los Murciélagos fue el cambio de mi vida”, resalta.
La frase
“¿De qué sirve renegar de lo que te falta? De nada. Te hace perder tiempo y lo único que no podés recuperar es el tiempo”.
Un motivador nato
“A veces el discapacitado no se toma como recurso humano”, comenta como argumento Diego Cerega, quien lejos de recibir el pescado, “como decía Perón, yo prefiero la caña”. El hombre pasó sus primeros años de su completa ceguera trabajando de los que venía haciendo hasta ese momento: pasando música para eventos y fiestas en un centro cultural. “Dirás ‘¡qué loco! Un ciego iluminador’, pero bueno, era lo que había. Yo manejaba la mezcladora de luces”, comenta a este periodista.
Toda la fortaleza que obtuvo del déficit de su visión, lo volcó a aconsejar al resto, a demostrar que se puede seguir adelante, con o sin una discapacidad. En la actualidad, Diego brinda charlas sobre motivación en empresas de todo el país y en el exterior, compartiendo a grupos reducidos, su mensaje de superación: “Ustedes dicen que no pueden conseguir sus objetivos ¿Qué queda para equipos de fútbol de gente discapacitada?”, es como inicia algunas de sus charlas, ayudadas también por cursos de coaching y oratoria que ha realizado Cerega.
El consejo
“La familia cumple el papel de pulmón. Si no te bancan ellos, ¿Quién te va a bancar? Es fundamental el apoyo y la no sobreprotección de la familia.
