Marcos necesita la ayuda de los vecinos para recuperar la motricidad

Nació hace 34 años con una patología neurológica. Pero desde hace cuatro, prácticamente no puede movilizarse. Requiere un tratamiento especial para abandonar su silla de ruedas.
miércoles, 28 de noviembre de 2012 · 00:00

Marcos Ibarra es un vecino de Villa Rosa que requiere de la colaboración de la gente para que su enfermedad se haga conocida y para que pueda recibir una rehabilitación adecuada. Aunque los médicos señalan que la parálisis que comenzó a experimentar en parte de su cuerpo hace algunos años ha frenado su avance, Marcos explicó que la enfermedad lo está venciendo gradualmente.

El Diario visitó a Marcos Ibarra (34) en su casa del barrio Luchetti, de Villa Rosa. El primer contacto fue difícil para Marcos, quien intentó caminar unos 7 metros desde su habitación hasta el living de la modesta casa de su familia. Aunque le costó, su cuerpo agitado y en parte comprimido, pudo sentarse en el sillón donde el joven compartió su experiencia y explicó las dificultades que está atravesando.

Durante toda su vida, Marcos padeció una discapacidad motriz producto de una patología neurológica registrada al nacer. Hasta 2008 ésta no se había manifestado en gran medida, ya que el joven realizaba toda clase de actividad. Era una persona que estudiaba y que trabajaba sin mayor inconveniente. “Ahí fue como que se despertó y se acrecentó, aunque se hacía cada vez más difícil desplazarme. En el 2010 prácticamente no caminaba”, explica Marcos. “Llevaba una vida normal. De un día para el otro, por así decirlo, cambió todo”, señala con tristeza.

 

Dolor

Producto de la enfermedad, sus músculos comenzaron a comprimirse y pasó por varias instituciones para ejercitar su flexibilidad. En la actualidad, ya nada puede hacer sin la ayuda de su familia y de sus amigos por lo que permanece todo el tiempo entre la cama y el sillón. La independencia la ha perdido por completo, y salir de su casa es una travesía: “Hago un par de metros y ya se me tensiona el cuerpo y me caigo”, revela Marcos. Su madre, atenta a la charla, comenta una experiencia que denota la falta de control del joven para con su cuerpo: “A veces lo tengo que atar a la silla de ruedas porque se va para adelante”.

 

Incertidumbre

Sus ojos están fijos en la charla, al intentar explicar a ciencia cierta todas sus vivencias junto a la enfermedad, ya que solo él entiende lo que le sucede. “Los médicos no saben aún la raíz del problema ni por qué avanza tanto”, comenta el joven que hasta debió investigar por Internet sobre personas con los mismos síntomas, sin encontrar mucha más información de la que los tantos doctores le proveyeron.

“Ellos dicen que no avanza la enfermedad, pero uno siente que sí. Me siento más duro y ya se pasó del lado derecho al izquierdo”, comenta el joven, quien hasta hace poco sentía dolencias y dificultades en el hemisferio derecho de su cuerpo “pero ya me cuesta mover los brazos y las piernas”, sigue.

Para mejorar su calidad de vida, el joven deberá ser sometido a un tratamiento específico, ya que tiempo atrás fue derivado a un centro de día en José C. Paz, pero “ahí tratan patologías mentales y no pudieron darme el tratamiento adecuado”, señala.

 

Para colaborar 

Para colaborar con Marcos y su familia, facilitaron un teléfono y un mail: (011) 15 5409 0138 / marcos_ibarra_8@hotmail.com.

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