En el centro de Villa Rosa está situado uno de los centros de jubilados más grandes del Partido de Pilar. Diariamente recibe a jubilados ofreciendo servicios de entretenimiento y brindando asistencia médica, siendo de suma importancia para los mayores dentro de la localidad. Este punto de encuentro es impulsado principalmente por un muy reducido grupo de voluntarios cuyo sueño es finalizar la construcción del tinglado para el salón de fiestas.
A pesar de la lluvia que sorprendió ayer, las puertas del Centro de Jubilados y Pensionados, ubicado en la calle Santa Rosa, entre Moreno e Yrigoyen, permanecen abiertas. Dentro de la edificación se encuentran Ramón Godoy y Juan Carlos Moyano quien, para los abuelos y los vecinos de Villa Rosa es simplemente “Pirulín”.
El vicepresidente y el encargado de mantenimiento del lugar planean nuevas actividades para los primeros días de primavera. “Lo que pasa es que a veces son medio duritos los jubilados para venir”, sostienen ambos bromeando.
Más allá de los atractivos que piensa la comisión para acaparar la atención de los representantes de la tercera edad de la localidad, son 454 los abuelos registrados que en la actualidad interactúan mensualmente con el único espacio destinado exclusivamente para ellos.
Así, durante la semana se brindan clases de yoga, de tango y además, un abogado ofrece sus servicios para facilitar los trámites de jubilación de aquellos que pasarán a formar parte del grupo. En el edificio también funciona durante los días martes y jueves, la oficina móvil de Defensa del Consumidor, y hasta se practica taekwondo. En materia de asistencia social, en el lugar se reparte durante los días jueves, el bolsón de mercadería que desde PAMI se ofrece, pero también hay un lugar para que los abuelos puedan contar con un médico los lunes, martes y viernes.
Fundadores
Todos los servicios que engloba la infraestructura del Centro de Jubilados no hubiese sido posible sin la intención de aquellos primeros fundadores, en el año1996, que lucharon por un lugar para que funcione como punto de encuentro de la población mayor. Entre esos nombres se destaca el de Valvina Lencina, primera presidenta de la comisión fundadora. Y desde aquel año, se le comenzó a dar mayor importancia al sector. Fue años posteriores que se estancó el progreso de la entidad, pero la actual comisión, que asumió hace dos años, volvió a impulsar el crecimiento del Centro de Jubilados: “Acá se hicieron un montón de cosas que otras comisiones no hicieron”, compartió Moyano, quien conoce suficientemente las deficiencias edilicias con que se contaba hasta antes de la asunción de Alberto Pais, ya que es uno de los responsables de las constantes mejoras que se hacen en el edificio.
Para que el lugar continúe creciendo, los pocos voluntarios invierten mucho más que tiempo, ya que muchas veces relegan el que está destinado a sus familias, para colaborar con el Centro de Jubilados. “Tenemos tirones de oreja, pero sabemos que mañana nos va a tocar a nosotros”, manifestó el vicepresidente de la entidad civil. Es que el salón de eventos se alquila para fiestas, y en ocasiones deben ocuparse en tiempo completo: “Por ahí te toca un viernes y sábado y tenés que entregarlo limpio”, continuó el directivo.
Diversión para los más grandes
“Esta es una institución de bien público, tenés que abrirle las puertas a todo el mundo”, aclaró Moyano, quien continuó: “No es que nos sentamos los 14 de la comisión, porque somos 2 o 3 los que pensamos qué hacer para los abuelos. Los abuelos nos dicen que hagamos un baile, y ahí nomás hacemos empanadas o un locro en invierno”. Es principalmente el baile lo que motiva a los abuelos a concurrir en eventos especiales al Centro de Jubilados. El último lunes se realizó una choriceada y baile en el club San Lorenzo de Pilar, coordinado por la Tercera Edad en Pilar. Allí fueron unos 30 abuelos de Villa Rosa, que compartieron una jornada con sus pares de otros puntos del partido.
Viejos anhelos
El principal sueño de la actual comisión directiva es poder concretar el proyecto del tinglado. Es que si bien el salón de fiestas es de gran tamaño, en algunas partes es de corta altura. Conociendo este problema, se levantaron las columnas para poder hacer un gran tinglado pero aún no se ha podido conseguir el dinero para las vigas y completar la edificación. “Preferimos empezar por abajo y pensar a futuro, si llegamos y tenemos todo terminado, poder hacerlo”, señaló Godoy. Mientras tanto, son otros los requerimientos que los abuelos piden a un menor plazo: “Ya nos están pidiendo hacer campeonatos de truco, que hagamos la cancha de bochas y para eso estamos viendo el terreno de al lado”, confesó el hombre. Será cuestión de tiempo, como ya se ha hecho durante dieciséis años, que con esfuerzo y constancia se podrán conseguir más comodidades para los abuelos de la localidad. n
