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Correo de Lectores

19 de junio de 2011 - 00:00

 

Servidores públicos

 

Sr. Director:

El barrio El Rocío es uno de esos lugares de Pilar, como tantos otros, en los que el Estado está ausente. Cuesta creer que exista tanto olvido desde el gobierno ante una realidad tan contundente. Aunque su límite norte lo marca la soberbia de la Autopista del Sol, hacia el sur lo establece un basural a cielo abierto. El nuevo asfalto de la calle Formosa, antes de tierra, hace aun más nítida la precariedad del lugar. Allí, en medio de tanta miseria, debió haber vivido Juan Pablo desde que nació, hace tan sólo 2 años y medio.

Sin embargo, y a pesar del publicitado crecimiento económico, no pudo hacerlo. Serios problemas de salud, más la inoportuna remodelación de la terapia intensiva del hospital, lo convirtieron en un pequeño expatriado. Al nacer, a su mamá Alicia le dijeron que tenía que sacarlo del hospital, primero porque no había lugar para dejarlo internado, y segundo porque contaba, al menos formalmente, con obra social. Alicia peregrinó durante la corta vida del bebé de hospital en hospital, primero en Escobar, luego en San Miguel, y nuevamente en Escobar.

La asistente social le dijo a Alicia que no podía tener a Juan Pablo con ella porque la casita en la que viviría era muy precaria, y eso comprometería aún más su vida. Le sugirió que la arregle, y que busque también que la Municipalidad arregle la calle, porque en el estado en el que estaba, era poco probable —en caso de necesitarlo— que una ambulancia pudiera asistir al bebé.

Hace algún tiempo Alicia me pidió que la ayude. Ella se había quedado sin ganas de seguir reclamando sola, aquello que por derecho le correspondía, y ahora se conformaba con que su hijo siguiera peleándole a la muerte mientras esperaba que ocurriese un milagro. Desde entonces hablé con muchos funcionarios y empleados municipales; todos prometieron ayuda, como en la delegación de Manuel Alberti, en la Secretaría de Desarrollo Humano, o en el Centro de Rehabilitación Pilares de Esperanza.

El 20 de abril, Adrián, un empleado municipal, le avisó a Alicia del milagro: le iban a entregar una vivienda social en el Barrio San Alejo para que pudiese ir a vivir allí con Juan Pablo. Aunque no estaba lista para ser habitada, todos agradecimos el anuncio.

Juan Pablo nunca conoció la casa que él, siendo tan pequeño, consiguió para su mamá. Hoy Dios debe haber decidido llevárselo al cielo porque ya había logrado su propósito, el sacar a Alicia del abandonado Barrio El Rocío, y permitirle continuar su vida en un lugar más digno.

Sin embargo, yo siento mucha bronca. Porque es cierto que algunos funcionarios ayudaron. Pero hubo demasiados “servidores” públicos que no sirvieron para nada, y que sólo se limitaron a sacarse a Alicia y a Juan Pablo de encima. A ellos les dirijo estas líneas. Ellos, como yo, saben quiénes son. Siéntase todo lo mal que puedan. En alguna medida, cada uno de ustedes pudo ayudar a Juan Pablo, y no lo hizo. Pudieron ayudar a muchos vecinos de muchos barrios El Rocío, y no lo hicieron. Prefirieron hacerse los distraídos. Año a año lograron zafar de los retos que el intendente municipal les dedica al regresar de sus vacaciones. Esto va para ustedes, a los que “el saco les queda grande”. Deseo que se atraganten con su desayuno, y se retuerzan de angustia pensando en Juan. Y que se sientan mal. Tan mal como puedan. Y después, antes de que comiencen de nuevo a olvidarse nuevamente de Alicia y de Juan, por favor tomen una decisión: pónganse con cuerpo y alma al servicio de todas las Alicias, y de todos los Juanes, o marcharse a sus casas.

 

Gabriel Luis Lagomarsino DNI 14.864.152 gabriel.lagomarsino@gmail.com


 

 

Locro solidario

 

Sr. Director:

El lunes 20 de junio a partir de las 10 horas hasta las 17 se realizará un locro a total beneficio del comedor Nissi, ubicado sobre la calle Morel 1622 y Ballerini. Este comedor está dando de almorzar los sábados a más de 110 chicos. Ayúdenos a seguir cumpliendo este sueño.

Gracias a la Municipalidad de Pilar, al Dr. Humberto Zúccaro y a los comerciantes de Villa Rosa. El valor de la porción será de 13 pesos. Traer recipientes para llevar.

 

Cristina Rodolfo Maidana, DNI 24.678.212

 

 

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