Tribuna del lector: Que se vayan todos
por Víctor Ejgiel
Tal vez sin asombro alguno nos acostumbramos a ver cómo en otros países del mundo se empieza a generar esa desazón que nos tocó vivir hace unos diez años atrás con respecto a la falta de representatividad que los políticos tenían hacia nosotros. Hoy en Madrid se está desplegando una de las marchas más multitudinarias en contra de… ¿de quién?
Cuando en el 2001 la gente de nuestro país salió a la calle a realizar un pedido muy directo, el famoso “que se vayan todos”, fue por un hartazgo de no encontrar en cada representante del pueblo, como reza la Constitución, justamente ningún tipo de representatividad. Las marchas fueron masivas, salimos todos ¿y el resultado? Si miramos atrás y vemos la conformación de las cámaras de Diputados y Senadores tanto nacionales como provinciales, los gobernadores, los ocupantes de cargos ejecutivos en cada provincia, nos vamos a encontrar con los mismos nombres que hoy figuran en cada sillón. ¿Entonces el famoso eslogan en qué se convirtió? Por supuesto, en la inefable posibilidad de una parte de la política de echar a otra parte de la política, pero de la gente nada.
Si bien las políticas pueden haber variado desde aquellos días a hoy, quienes las llevan adelante son los mismos, desde otros puestos, pero los mismos. ¿Cuántos nombres nuevos aparecieron?, y los que aparecieron ¿realmente representan a alguien?
Hoy vemos cómo se intenta hacer creer que se da un giro importantísimo en la política nacional con la implementación de las internas abiertas y obligatorias, cuando en realidad la gran mayoría de los partidos políticos van con lista única, es decir que no existe la posibilidad de elegir un candidato, porque ya lo pusieron de otro lado, que ni se te ocurra objetarla. Y esta nueva decisión tiene su lado encubierto. Cuando los partidos grandes van con lista única, liberan a sus partidarios que, dirigidos, pueden influenciar en otros partidos con varios candidatos. Es decir al tener una única opción en ciertos partidos, esos que en vez de líderes parecen tener dueños, ya que son ellos quienes deciden sus candidatos, los votantes pueden participar en la elección de algún otro partido molesto y elegir un candidato justamente menos molesto. Al día de hoy sólo los viejos partidos democráticos como el socialismo son los que presentan más de un candidato en las internas, pero vemos cómo se deciden los candidatos únicos nacionales y provinciales, por la decisión de los dueños de turno.
Entonces uno piensa y hace memoria en ese viejo pedido de hace unos diez años atrás y nos damos cuenta que como siempre nadie escucha al pueblo. Y esta forma de hacer las cosas logra esa desatención de la juventud que empieza a votar y que no le interesa para nada porque justamente siente que no decide nada. Si bien se ve parte de la juventud incorporada a la política a través de estas nuevas ramas políticas juveniles se notan actitudes propias de la vieja política en ellos también y entonces se transforma en más de lo mismo.
Por suerte podemos votar y volver a tener la posibilidad de elegir aunque otra vez entre los mismos de siempre, y por las dudas, ni se te ocurra intentar algo distinto, puede que te traten de golpista.