Los cursos de estética, con salida laboral, son los más concurridos.
Cuenta con un total de 62 cursos y nada menos que 1.200 alumnos. Eso hace que la Escuela Municipal de Presidente Derqui sea la segunda del distrito en capacidad de formar personas para su inserción laboral.
Desde hace seis años está coordinada por Eduardo Lovisolo, luego de cumplir las mismas funciones por otros cuatro en diversas sedes. Y el importante número de estudiantes no sólo se debe a que provienen de los barrios periféricos de la localidad sino también a que el 70 por ciento ya es de la misma ciudad. Algo que en sus principios era totalmente inverso.
Tal es así que varias instituciones de bien público solicitan sus servicios o directamente envían sus asociados para formarse en alguna de las numerosas profesiones. Estética, Gastronomía, Oficios, Idiomas, Indumentaria, Manualidades e Informática son las disciplinas madres, ya que luego cada una se divide en numerosas opciones.
Por ejemplo, Estética comprende peluquería unisex, cosmetología, pedicuría, municuría y maquillaje. En tanto Oficios abarca electricista, gasista, reparador electrodomésticos, reparador de PC.
“Se mantiene el objetivo primordial de darle herramientas a la gente para comenzar a trabajar o reinsertarse en el mercado laboral, no olvidemos que muchas personas quedaron a la deriva con la crisis de diez años atrás”, señaló Lovisolo.
Los únicos requisitos para acceder a la Escuela Municipal es tener completo el ciclo primario, un pago de 10 pesos en calidad de inscripción y ese mismo valor todos los meses, dinero que se destina exclusivamente a la cooperadora.
Al respecto, Lovisolo explicó que no hay una cooperadora por cada escuela, y sí una central que recibe los fondos de todas y luego los redistribuye de acuerdo a las necesidades respectivas.
De lunes a viernes las clases se inician a las 8, y se prolongan hasta las 14. En ese lapso cientos de personas reciben lo específico para hacerse de una salida laboral.
La Escuela Municipal derquina funciona muy bien, no obstante este año la realidad indica que su espacio ha mermado notablemente.
“Esta es una casa que se alquila, es amplia pero ya es muy insuficiente, por eso estamos ganando lugares impensados para dar lugar a los numerosos alumnos que vienen”, reconoció el director. La solidaridad tampoco falta, y como muestra está el curso de Estética que en varias oportunidades llegó a asilos de ancianos, y otras entidades públicas, para cortarle el cabello a sus residentes, más la pedicuría y manicuría.
Algo similar sucede con los que estudian para mozo. “Los más avanzados siempre son requeridos para los actos oficiales de la Municipalidad, o también en sociedades de fomento y otras instituciones que no pueden pagar ese tipo de servicio”, comentó satisfecho Lovisolo ya que siempre los cursantes salieron airosos.