ver más

Tribunal del lector: “Hay que ver cómo se vive, para saber por qué se peca”

por Mario Martínez*
27 de enero de 2011 - 00:00

 

Sin duda que uno de los principales problemas que nos angustian es la falta de seguridad. Diariamente los medios de difusión masiva nos traen noticias de hechos delictivos que en más de una ocasión terminan con la vida de alguna persona.

La frecuencia de estos hechos es tal, que ya estamos en una situación de sentir miedo de transitar por las calles, ingresar a nuestro domicilio, etc., etc.

Las estadísticas con las que nos abruman los medios indican que gran cantidad de estos hechos son producidos por menores.

En consecuencia, parece que todo dirigente político se siente en la obligación de emitir alguna opinión al respecto. Parece ser que la única idea que se les ocurre es “qué hacer con los menores que delinquen, si se debe bajar la edad de imputabilidad, si deben crearse institutos de reeducación, etc., etc. (es decir “si los encerramos a los 10, 11, 12, 14 o 16 años).

Por otra parte, nos enteramos que el 70 % de los desocupados del Conurbano son jóvenes. La publicidad transmitida por esos mismos medios nos muestra que para estar bien, ser sexy, exitoso o simplemente “piola” los jóvenes deben beber cerveza, G... u otras bebidas alcohólicas, (eso sí, aconsejan beber con moderación). Escándalo mediático por el trabajo de los menores: nadie ve en nuestras calles niños de 7 u 8 años ayudando a sus padres a “cartonear”. El más optimista de los mortales puede pensar que esos niños que desde su infancia vieron a su padre obligado a subsistir recogiendo lo que otros tiran, sigan estudiando o mañana busquen un trabajo en una fábrica o taller. Quizás Dios mediante, algún empresario a la vista de su “currículo” o barrio de residencia le provea una ocupación fija.

Para evitar epidemias que cuestan la vida de muchos niños, permanentemente se insiste con las campañas de vacunación. Para “esta otra epidemia” que está costando muchas vidas ¿Alguien está desarrollando alguna vacuna?

Sigamos discutiendo si encerramos a los de 10 o a los de 14 años. Pero también creo que mientras tanto deben desarrollarse acciones de prevención (no me refiero a las policíacas) para tratar de contener al niño o al joven en la esquina anterior a la comisaría o fiscalía.

Esta triste realidad que nos toca ver diariamente, me trae a la memoria los versos de aquel tango que interpretaba Carlos Dante allá por los ’40: “hay que ver cómo se vive, para saber por qué se peca”. n

 

*Dirigente del Centro de Jubilados San Luis.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar