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Carta de Lector

6 de abril de 2010 - 00:00

 

Debate sobre un mural

 

Sr. Director:

Muy lejos de defender a la Subsecretaría de Cultura, ya sea su persona o a su gestión, me gustaría referirme con una opinión diferente a la polémica desatada en algunos medios locales -también en el que usted representa-  respecto de la “tapada” de un mural realizado por el artista local Alejandro Maass en el frente de la Casa de la Cultura de Pilar.

Primero me parece concerniente mencionar, en lo que mi conocimiento y sentido común me dicta, que las distintas clases de representaciones artísticas (en este caso refiriéndonos a las artes plásticas) gozan de diferentes vigencias en el tiempo.

Si nos centramos por ejemplo en las pinturas, se buscará lograr la mayor conservación en el tiempo, e inclusive se someten a restauraciones para prolongar su vigencia aún más. Así también las esculturas y monumentos ubicados en interiores o en el exterior, que tiene su paralelo en las obras arquitectónicas convertidas en monumentos históricos. En todos estos casos la búsqueda de la mayor vigencia es el ideal.

Por otro lado, existen representaciones artísticas cuya vigencia o duración es extremadamente corta. Sea el caso, por ejemplo de las pinturas callejeras, los dibujos en veredas públicas con tiza, las esculturas de arena, entre muchos otros. Casualmente en este período veraniego 2010 el área cultural de la ciudad de Mar del Plata, realizó en una de sus playas una muestra de esculturas de arena de artistas nacionales e internacionales, que tuve al agrado de disfrutar.

Obviamente, variables respecto de las características del material utilizado, de los estados del tiempo (entiéndase condición meteorológica), entre otros como pudieron ser la necesidad de volver al uso habitual de dicha playa, hicieron que la duración de las obras fuese muy corta.

Y tengamos en cuenta que entre estos dos extremos -por llamarlo de algún modo- tenemos diversidad de representaciones artísticas con variedad en todos los grados respecto a su vigencia. Esto responderá en cada caso a variables propias en particular de la disciplina que se trate.

En el caso de los murales en el espacio público exterior, no necesariamente deberá tener la vigencia que tienen otras obras de arte como pinturas o esculturas. Y no solamente refiriéndome al desgaste material que sufre por estar expuesto a las condiciones climáticas, sino, y sobre todo, al carácter dinámico de ésta, al espíritu con que se conciben, a la motivación de quien los requiere, a la relación con el entorno, a la relación con los habitantes y teniendo en cuenta que generalmente están realizados en espacios cedidos. Y el hecho que estén cedidos no quiere decir que lo estén para siempre. El artista que hace un mural, sabe que no lo realiza para que su vigencia sea eterna. Sabe que en algún momento dejará lugar a una nueva expresión artística o a otro uso que se disponga del espacio público o privado en el cual fue realizado. Y que individuo más que el artista está abierto al cambio, sabiendo que el devenir es uno de los “riesgos” al que están expuestas todas las cuestiones de su vida, y de la de todos nosotros por supuesto.

Esto sin todavía haber mencionado que el mural pintado por Alejandro, vino a reemplazar uno anterior pintado por los alumnos de artes de la Escuela Media N° 6 (si mi memoria no me falla), y no se desató polémica alguna. No creo que sea porque la obra de arte de un artista consagrado tenga mayor importancia que la obra de incipientes artistas cuya motivación y perfeccionamiento, sin lugar a duda, debemos alimentar.

Por ello, no considero que este sea un error a marcar a la actual gestión cultural, al menos desde un punto de vista objetivo. Si acaso existiesen otras cuestiones, muy comunes en el mundo político como “pases de facturas” o “escarmiento”, o esto respondiese a un cambio en las relaciones del artista Alejandro “Gato” Maass con las autoridades municipales, ya serían otras las cuestiones a evaluar y, quizá, otro mi punto de vista. Pero hasta ahora no he leído ni tengo información de nada que a ello se refiera. Y en base a esta escueta información mediática expongo mi opinión.

Y como siempre he creído, no criticaría yo una gestión cultural, tanto por un posible error (sujeto a la mirada subjetiva de quien así lo considere), sino más bien por la ausencia de una política cultural, la ausencia de una planificación a largo plazo que trascienda su propia gestión y los cambios de autoridades, la escasez -sea en cantidad o calidad- de acciones y actividades culturales, los oídos sordos ante requerimientos de la comunidad artística y no artística de un municipio. Pero aquí no se evalúan estas cuestiones, y dejaría una semilla sembrada; sino que se expone un tema que al parecer tiene carácter de “noticiabilidad”.

Sr. Director, espero entienda que esto no tiene para mi el espíritu de oponerme a aquellas opiniones que consideraron este acto como un agravio, y mucho menos a la motivada por el Prof. Manuel Vázquez, a quien respecto y admiro; y con quien también tuve el honor de trabajar. Y que dicho sea de paso, desarrolló la mejor gestión cultural de todos los tiempos para Pilar. Y repito… la mejor. Por lo menos, basándome en lo que mi memoria y mi corta vida me permiten recordar.

Estas palabras respecto a la polémica que involucran al querido vecino Alejandro Maass, no son otra cosa que una “simple opinión”. No me atrevería a decir ni humilde, ni soberbia opinión. Sino una simple opinión -también subjetiva- de un ciudadano pilarense que piensa, entre otras cosas, que las acciones pueden ser evaluadas a la luz de la vela que las alumbre, y cualquiera sea, puede correr el riesgo de convertirse en un error según las justificaciones que usemos para demostrarlo.

Por ello, siempre me inclino por poner más atención en lo que falta hacer que en lo que se hace, en la inacción por sobre la acción. Porque como siempre he creído, el que hace se equivoca,… sólo el que hace. Quién no hace no puede equivocarse…


Matías Hernán Dentoni DNI 26.196.395

 

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