Creer o… reventar

domingo, 14 de marzo de 2010 · 00:00

por Víctor Ejgiel 

Parece que otra vez nos metieron el versito de la increíble y tapaproblemas, promesa política. Sr. gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, usted prometió enviar más policías para cubrir los inmensos baches de espacios y horarios que hoy existen por, entre otras cosas, falta de personal. Y lo hizo delante de mucha gente, entre ellos, los familiares de nuestra colega docente, Sandra Almirón, que perdió todo lo lindo que la vida le guardaba porque parece que matar es un pasito más del robo y nada más, porque hacerlo no influye en el castigo, porque, pareciera, que el castigo no existe.

Y localmente se dio apoyo, porque la construcción de los destacamentos fue hecho por parte de la Municipalidad, por supuesto con plata de nuestros impuestos, pero con la decisión de dar una mano, de ayudar cuando la solución no viene desde donde debería.

Pero claro, ya sabemos que a algunos políticos no les gusta escuchar reclamos, y para evitarlos hay dos opciones; o traes tu propia gente para “correr” a los molestos, o prometés cualquier cosa, total en una hora te vas y listo.

Por un tiempo parecía que los famosos efectivos estaban cumpliendo tareas en cuidarnos en las rutas de la costa bonaerense, porque todos sabemos que el gobernador es fanático de ella, pero lamentablemente el verano terminó y los policías no aparecieron. Uno, 10 o 50 policías no nos van a asegurar a ninguno de nosotros que no nos pase lo mismo que a Sandra o a tantos otros, pero ayuda.

Igualmente las promesas políticas suelen ser más calma momentos que promesas reales. Y es que parece que se olvidaron que las promesas se cumplen, que más allá de lo difícil que pueda ser escuchar críticas, que siempre sirven para rever decisiones, no se puede prometer lo que no se puede cumplir, porque sino terminan siendo mentiras.

Hablando de mentiras, muchos padres habrán enviado a sus hijos a la escuela para comenzar, como dijo la Presidenta, la “nueva secundaria” y se encontraron con que estaban ingresando a la misma escuela que el año pasado, con los mismos problemas del año pasado, con las mismas faltas de vacantes del año pasado, y con el mismo nombre que el año pasado, porque no está completamente reglamentada la instrumentación de esta nueva secundaria. Y en algunos casos, el reordenamiento de materias llegó a las escuelas el viernes anterior al comienzo del año lectivo, por lo que muchos chicos han perdido horas de clase esta semana porque es imposible organizar una escuela en un día.

Entonces otra vez escuchamos lo que no se cumple. Vemos permanentemente en la televisión la publicidad con el pedido del dictado de los 180 días de clase, y, sin embargo se hace imposible cuando no se hacen bien las cosas desde arriba, por más buena voluntad que se ponga en el colegio, porque, si no lo saben, en la docencia no se pagan las horas extras, aunque se trabajen por siempre. Muchos en las escuelas han puesto mucho más que voluntad para que los chicos puedan empezar a aprender, que no pierdan ni un minuto de clases, y es fácil atestiguarlo.

Es creer o reventar como decía el dicho, pero esperemos que creer se torne un poco más desconfiado pero que nunca llegue al “reventar” porque sería difícil entender las consecuencias. Por favor prometan menos y hagan más, creer viene después de ver, por lo menos en la mirada científica de las cosas.

Comentarios