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Correo de Léctores

3 de octubre de 2010 - 00:00

 

Barrio El Olvidado

 

Sr. Intendente Humberto Zucaro:

Me dirijo a usted, por este medio, para recordarle que La Cautiva también existe. Hace 15 años que compré mi propiedad, como tantos vecinos del barrio, no como algún funcionario que ursupa terrenos y casas. En ese entonces el intendente era el señor Alberini; pasó Bivort y desde 2003, usted dirige el destino del Partido Del Pilar. Ninguno a pesar de tantas promesas ha realizado alguna obra relevante para el barrio y para mejorar la calidad de vida de los vecinos.

Más allá de algún que otro camión de tosca para una calle, seguimos esperando y ya estamos hartos de tantos reclamos no cumplidos y falta de ejecución y celeridad para los mismos. Quiero recordarle a usted, que el año pasado en el club Presidente Derqui me dijo textuales palabras “tenías razón con la carta y te prometo el asfalto para el barrio”. No quisiera pensar, nada más lejos de mí, que fue una promesa electoralista ya que se venían las elecciones porque me dio su palabra y ésta debe tener algún valor, sobre todo para un funcionario de envergadura.

Los vecinos reclamamos el arreglo de las calles que están en un estado deplorable y el asfalto de una entrada y salida del barrio. Cosa que el año pasado era posible y fue lo que nos prometieron desde la subdelegación «nada se hizo». Ahora las máquinas trabajaron en el barrio la Esperanza y yo personalmente hablé con el señor Kastelik y me prometió que después seguíamos nosotros lo que no se cumplió y nuevamente seguimos esperando. Los vecinos de La Cautiva nos sentimos «los kelpers de Derqui», si ni siquiera figuramos en el mapa de la delegación, pero los impuestos llegan le pregunto ¿a dónde van los mismos? Porque en nuestro barrio no se notan mejoras. También le recuerdo que hace mas de un año le presenté dos proyectos para el arreglo y mejora de la plaza los cuales en su momento los tuvo el señor Pablo y me dijo que no había presupuesto para la misma. Ahora esos proyectos los tiene una encargada de realizar 12 plazas una por mes. Le informo que lo que se sacaron fueron los juegos destruidos que en su momento hace años lo realizaron los vecinos y ahora quedó un baldío. Me pregunto más allá de los constantes reclamos si tendremos que llamar a los medios, o cortar las calles como hicieron otros barrios. No somos invisibles, ya que no tenemos cloacas, gas, ni agua corriente, lo menos que pedimos es poder caminar sin temor a caernos en los muchos cráteres que existen, mejorar nuestra calidad de vida es su función como tal y para terminar le dejo esta reflexión: Si cada uno de los servidores y o funcionarios se dedica en su cargo a honrarlo y hacer todos los días algo para el bien del ciudadano, si mostrase más de lo que es, ni menos de lo que puede ser, el ciudadano podrá sentirse satisfecho y confiado, porque su destino está asegurado, Juan Perón.

Saludo a usted. Atte. Esperando alguna vez una respuesta sastifactoria y me otorgue una audiencia tantas veces pedida.

 

Hebe Nancy Morando

 


 

Dolor por Matías

 

Señor Director:

Quiero poder comentar y compartir con ustedes nuestro dolor ante la pérdida de Matías Berardi, jugador de rugby del Club Deportiva Francesa. Ayer mi convocatoria en Deportiva Francesa no fue para hablar acerca de rendimiento psicológico ni técnicas de entrenamiento mental.

Si el deporte es salud, compañerismo, respeto, solidaridad, cómo explicarle a todo un club el salvajismo, la falta de normas, la violencia, la agresión sin sentido, la muerte. Qué palabras poder usar para nombrar aquello que no puede simbolizarse con el poder “mágico” de la palabra.

Entrenadores y todo un plantel de gente que viene trabajando ad-honorem en la formación de nuestra juventud. Sostenemos que el rugby se basa en “el espíritu del deporte”, pero, de qué espíritu estamos hablando, dónde están los valores.

Es que hay algún entrenamiento para poder soportar la pérdida inhumana de un jugador.

Esta vez le tocó al deporte; hemos perdido jugadores en accidentes, en el juego -ya que el rugby es un deporte de contacto- pero ayer señores, nos han “arrebatado” un jugador, un chico de dieciséis años, lleno de vida y proyectos por delante. Es muy difícil entender, es muy duro ver llorar a todo un club, incluido divisiones inferiores, chicas del hockey, padres, comisión directiva. Cuando un jugador entra en la cancha deja todo por su equipo; saben soportar el dolor físico, pero nadie nos ha enseñado cómo soportar el dolor psíquico ante la pérdida de lo impensable, lo innombrable...

Hablamos de excelencia, de grandeza, de garra y corazón. Ser Puma es todo un honor, pero ayer, señores, nos han desgarrado las bestias. Siempre decimos que el deporte da revancha, pero de qué revancha podemos hablar en este momento, cuando han derribado a un equipo entero por la pérdida de su líder, de su amigo, de su compañero de juego y de vida, que ya no estará más con la camiseta de su club.

La pelota no se mancha, pero esta vez al mundo del rugby nos han manchado la pelota con sangre.

Necesitamos de la ayuda de todos ustedes para que esto no pase más. Solamente manteniéndonos unidos podremos conseguir ser escuchados. Hoy le pasó a Deportiva Francesa, mañana le puede pasar a cualquier otro jugador de otro equipo.

Que todo este dolor no sea en vano. No se puede jugar con la vida de nuestra juventud.

El rugby está de duelo. El sábado próximo en el partido que se jugará en Matreros por la zona clasificación, ambos equipos entraran de negro a la cancha. Esta también es una convocatoria para los demás clubs de la URBA.

Hoy nos toca jugar este partido contra este rival desconocido, que pisa fuerte, lastima, no es un partido más. Nos toca vivir el partido por la vida, por la seguridad de nuestros jugadores. No podemos seguir mirando para otro lado. Nuestra atención debe estar focalizada en un solo lugar: en la justicia, en la ley, en los valores que nos sostienen. En el scrum de la vida hemos perdido un jugador, ayer fue el día que marcó el principio de otra cosa, espero que marque el comienzo de un después.

A veces el deporte te pega fuerte, esta vez nos pegó en el alma.

 

Lic. Julia Álvarez Iguña

 

 

 

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