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Tras quejas de los vecinos clausuran local por ruidos molestos

Se trata de un salón de fiestas que en realidad funcionaba como boliche. Ya había sido cerrado en forma preventiva pero omitió las advertencias. Está en el kilómetro 44.

19 de octubre de 2010 - 00:00

 

Frente de Tibó, el salón y restó clausurado este fin de semana.

 

Las quejas de un grupo de vecinos esta vez llegaron a buen puerto. En la madrugada del domingo último, el Municipio clausuró un local habilitado como salón de fiestas y “restó”, que sin embargo los fines de semana funcionaba como una suerte de boliche bailable.

El operativo fue realizado por el área de Inspecciones a cargo de Roberto Airoldi, quien en diálogo con El Diario confirmó que la medida se tomó a raíz de los ruidos molestos denunciados por los vecinos del country Ayres del Pilar, quienes llegaron a presentaron su denuncia en la Comisaría 6ª de Villa Rosa.  

El funcionario señaló que además en el lugar se encontraron con que se vendían bebidas alcohólicas fraccionadas, como en un boliche, sin tener el permiso para hacerlo.

Todo se inició meses atrás con las quejas que llegaron desde Ayres del Pilar. En aquella oportunidad el área de Inspecciones llegó al complejo denominado La Aldea, ubicado en el kilómetro 44 de la autopista Panamericana en Pilar.

Allí funciona un salón de eventos denominado Tibó y también se encuentra un restaurante, además de otros locales comerciales.

En aquella oportunidad los inspectores comprobaron que Tibó funcionaba lisa y llanamente como un boliche bailable, sin estar preparado acústicamente y se vendían bebidas alcohólicas.

Esto motivó una clausura provisoria en un operativo en el que también participó personal de la Provincia de Buenos Aires. Según explicó Airoldi, “a los responsables se les dio la posibilidad de que se pusieran en regla y ése fue el compromiso que asumieron en su momento”.

Sin embargo, poco y nada cambiaron las cosas y los ánimos de los vecinos, sobre todo por los ruidos, se fueron caldeando. Finalmente en la madrugada de este domingo, el área de Inspecciones llegó nuevamente al lugar, comprobó que funcionaba prácticamente como boliche (no cuenta con habilitación para este rubro) y además observó que los responsables “hicieron caso omiso a nuestras recomendaciones de meses atrás”.

Esto desencadenó en la clausura de Tibó. Ahora, para seguir funcionando, el lugar deberá recategorizarse y para ello tendrán que obtener el uso conforme de suelo a través del Concejo Deliberante.

El propio Airoldi señaló que la misma noche de la clausura fueron advertidos los responsables del restaurante Mal de amores, ubicado dentro del mismo predio La Aldea, para que mejore las condiciones de acústica del local, según le explicó el funcionario a El Diario.

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