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Con más tolerancia que rigor, arrancaron las multas por mal estacionamiento

En general, los conductores contaron con 30 minutos de tolerancia antes de ser infraccionados. Y no hubo vehículos acarreados por la grúa.  No obstante, los inspectores fueron implacables con las “avivadas”.
14 de octubre de 2010 - 00:00

 

Los inspectores labraron actas, pero en general fueron indulgentes.

 

Ayer fue la fecha señalada para que comenzaran a regir las multas para los conductores que no respeten las normas del estacionamiento medido. Sin embargo, el comienzo fue tibio: no hubo acarreos, las actas de infracción fueron excepcionales y se siguió optando por la tolerancia en lugar de las sanciones.

Cumplidos los plazos del período de docencia, entró en vigencia el sistema de multas para aquellas personas que no se ajusten al nuevo sistema de estacionamiento medido (rige entre las 8 y las 18hs.) que se aplica en varias cuadras del centro de Pilar.

Pero el rigor siguió dejando espacio a la advertencia, y en general se facilitó un espacio de 30 minutos a cada infractor para que regularice su situación antes de aplicar las sanciones.

Pese a no contar con el número total de infracciones labradas durante este primer día, la directora de Tránsito, Adriana Castro, confirmó que antes de las multas se otorga un período de tolerancia en el que los inspectores colocan una notificación en el automóvil. Asimismo, confirmó que tras las primeras multas varias personas se acercaron a la oficina de Tránsito a averiguar los pasos a seguir.

Lo que aún no entró en escena fue la grúa, dado que ningún vehículo fue acarreado durante el día de ayer.

 “Tengo en cuenta cada caso, porque hay mucha gente que realmente todavía no sabe”, afirmó una de las inspectoras abocada a las inmediaciones de la Plaza 12 de Octubre. Así, la mayoría de las faltas fueron advertidas con una faja donde puede leerse “vehículo en infracción”.

 

Ley y trampa

Donde no hubo tolerancia que exima de la multa fue en los casos donde los conductores demostraron estar al tanto de la normativa y optaron por ciertas maniobras non sanctas para evadirla.

“Hay gente que se nota que escriben con lápiz arriba de una tarjeta borrada”, afirmó una de las inspectoras, para aclarar que “en estos casos no hay tolerancia ni justificativo”.

En este sentido, sumó ejemplos a la lista de avivadas y aseguró que “hubo casos de gente que borró con liquid paper (lápiz corrector de color blanco) y otras que tenían adentro del auto la notificación hecha un bollo, o sea que la vieron y no les importó”.

“Nosotros explicamos, les informamos dónde comprar la tarjeta, pero estos casos no son por falta de conocimiento”, indicó la empleada municipal.

Asimismo, otro de los inspectores abocado a la calle Lorenzo López, reconoció haber hecho tres multas pero en este caso porque el conductor sobrepasó el tiempo de tolerancia.

Si bien reconoció que desde el pasado 20 de septiembre –día en que comenzó a regir el estacionamiento medido- hasta la actualidad se advierte más conciencia de la vigencia del estacionamiento medido y la necesidad de respetarlo, reconoció que “todavía hay mucha gente que no sabe, que no se fija en el cartel y desconoce que hay estacionamiento medido”.

En el mismo sentido, la inspectora abocada a la calle Rivadavia manifestó que “se va generando conciencia de a poco”, y señaló que de diez autos estacionados “dos o tres no tienen tarjeta”.

Asimismo, reafirmando lo que puede apreciarse a simple vista con la cantidad de espacios libres para estacionar que ahora se advierte en las principales arterias del centro de Pilar, agregó que “hay mucho recambio de vehículos, es raro encontrar un auto que tenga más de tres tarjetas”.

Cabe recordar que cada tarjeta es válida por una hora de estacionamiento y su valor es de 2 pesos. Al adquirirla en los kioscos céntricos, cada conductor debe llenarla con los datos del vehículo, la fecha y el horario en el que estacionó.

En cuanto a la venta de tarjetas a partir de la entrada en vigencia del sistema de multas (desde su puesta en marcha se vendieron más de 30 mil), desde el kiosco ubicado en la calle Lorenzo López al 700 frente a la Plaza 12 de Octubre, aseguraron que “la venta se mantiene más o menos igual desde que empezó el estacionamiento medido”, expresó el empleado, y añadió que el promedio ronda las 100 tarjetas diarias.

Según su experiencia, “la queja de los vecinos es por el precio” y agregó que “en general se llevan de a tres tarjetas y las guardan”. 

 

 

La grúa puede esperar

Si bien se aplicaron las primeras multas, no hubo acarreos por parte de la grúa, tal como confirmó a El Diario la directora de Tránsito, Adriana Castro. Tampoco llegó el cepo que consta en la ordenanza, dado que el Municipio aún no cuenta con un dispositivo de estas características.

No obstante, aunque la grúa no haya operado, a quienes se les haya labrado un acta de infracción deben concurrir al Juzgado de Faltas a fin de conocer y abonar el monto de la misma, que va desde los 200 a los 700 pesos.

 

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