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“Bio troncos”, el invento que reemplaza el carbón y la leña

jueves, 2 de junio de 2022 · 11:34

José Alberto Aramberri es el inventor de un ingenioso combustible que podrá reemplazar a la leña y el carbón, con la gran ventaja de que es de origen biodegradable, a partir de los sobrantes de la producción de sidra, es decir, la pulpa descartada de las manzanas y peras a la que se la llama orujo.

Al invento lo denominó “Bio troncos”, ya que el prensado lo deja con forma de troncos y producen la misma energía que la leña, además tienen el mismo efecto sobre el aire.

Según informó BAE Negocios, las toneladas de “bio troncos” se hacen en el Alto Valle de Río Negro con la pulpa de las manzanas y peras que se utilizaron para producir sidra, y tienen el mismo efecto y el mismo valor que cualquier bolsa de carbón.

Según contó el inventor, lo descubrió de casualidad, se llevó un “pedazo de pegote seco”, la pulpa desechada de la producción de sidra, a la que se llama orujo, para hacer unas pruebas y, al intentar cortarlo, salieron chispas. ¿Qué es esto?, se preguntó. El orujo seco podía usarse para prender fuego. A partir de ese momento, Aramberri decidió encontrar la manera de secar las enormes cantidades de pulpa que le sobran a los productores de sidra, para luego convertirlos en “bio troncos”.

Tras esta inventiva, Aramberri fundó Biót, la empresa que vende los “bio troncos” que ayudan al medio ambiente. Su esposa Cristina, quien se encarga del marketing y ventas del negocio.

Solo la industria de la sidra de manzana del país genera unas 75.000 toneladas métricas de sobras, es decir que hay mucho orujo para fabricar los “bio troncos”.

 

CÓMO SE CREAN LOS BIO TRONCOS

Los bio troncos son la sobra de la sobra. La fruta dañada del Alto Valle de Río Negro es la que se usa para hacer sidra, y la pulpa que queda después de prensarla tres veces para extraer el jugo se denomina orujo. Es un descarte, no un desperdicio.

Toda esa pasta que está compuesta en un 80% por agua se lleva en camiones al campo de Aramberri, allí él lo deja en el piso secando al sol por dos días, ya que esa es la forma más barata de hacerlo.

Además, inventó una máquina para darle forma a los troncos que, con la ayuda de un tractor, dispensa una línea de orujo al suelo y lo corta en forma de ladrillo. Una vez secos y colocados en una pila ya están listos para ser vendidos.

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