Contame una buena

El tango, un baile que sana

viernes, 6 de mayo de 2022 · 10:49

Uno de los mayores emblemas de la cultura argentina es el tango. Nacido en el Río de la Plata en el siglo XIX es un motivo de orgullo nacional. Este estilo musical define, representa a los argentinos en el mundo, con una mezcla exacta de pasión, sensualidad y nostalgia. 

Practicar este baile nos sana. En esta columna te invitamos a descubrir todo lo bueno que puede hacer por vos.

Bailar tango nos cautiva. Más allá de lo obvio sobre la sensualidad de sus movimientos o la calidez del abrazo, está la conexión con uno/a mismo/a, y el “don de fluir”: una especie de química, de conexión metafísica, que hace que se convierta en un lenguaje universal que nos permita comunicarnos más allá de cualquier frontera idiomática, de estatus social, de edad o de nivel cultural.

Esta conexión con el otro te lleva a concentrarte y percibir sutiles señales de su lenguaje corporal que te hacen de guía al bailar, te lleva a cerrar los ojos y confiar en que te dirija por un espacio no demasiado amplio y lleno de «obstáculos», te lleva a sentir y provocar sensaciones placenteras independientemente de la belleza o el grado de intimidad que compartas con tu partenaire… Y esto es lo mágico: incluso siendo una persona tímida, puedes abrazarte, rozar tu rostro, pegar tu pecho al de la otra persona y que sea una experiencia muy agradable para ambos.

 

¿Bailar tango trae beneficios a la salud?

El efecto terapéutico de este baile no solo es descrito por profesores y bailarines, sino que la ciencia se dedicó a comprobarlo con recientes estudios empíricos. Veamos algunos de ellos:

TANGO Y ESTRÉS: según los resultados del estudio realizado por la psicóloga Cynthia Quiroga Murcia en el marco de su doctorado en la Universidad Goethe de Francfurt, al bailar tango se reducen los niveles de cortisol, hormona asociada al estrés. Así, el tango actúa doblemente contra la ansiedad: por un lado, como actividad física que es, y por otro a nivel endocrinológico, actuando sobre el cortisol.

TANGO Y LÍBIDO: la misma autora observó en el estudio anteriormente mencionado y publicado en la revista “Music and Medicine”, que además del impacto sobre el cortisol, el tango tenía efectos sobre la testosterona, hormona vinculada al deseo sexual, provocando un incremento de la misma. La científica tomó pruebas sanguíneas de 22 parejas de bailarines de tango antes y después de bailar, determinó la concentración hormonal y completó la investigación pidiendo a los voluntarios que describieran sus emociones. Para descubrir si los efectos positivos se debían a la música, al movimiento o al contacto con la pareja, Cynthia Quiroga investigó los tres factores por separado. El resultado fue el siguiente: la música reduce el cortisol, es decir, influye en disminuir el estrés, y el contacto con el partenaire y el movimiento, incrementan los niveles de testosterona. Y si se unen los tres factores, los efectos hormonales y emocionales son más intensos.

TANGO Y DEPRESIÓN: en un reciente estudio llevado a cabo por la australiana Universidad de Nueva Inglaterra, se analizó una muestra de 41 personas de entre 18 y 73 años con síntomas de depresión y ansiedad, de las cuales el ochenta por ciento eran mujeres. De esta muestra veinte participaron en un curso de ocho sesiones de 90 minutos de tango en un período de dos semanas, mientras que el resto fueron puestos en una lista de espera para las clases. Al final de este período de dos semanas, los participantes mostraron reducciones significativas en los niveles de depresión, ansiedad, estrés e insomnio y la satisfacción con la vida y la autoeficacia se incrementaron significativamente. En un mes de seguimiento, los niveles de depresión, ansiedad y estrés se mantuvieron reducidos. Por lo que hasta un breve período de clases de tango han demostrado ser una estrategia eficaz en el alivio de los síntomas de trastornos del estado de ánimo. Además, dada la liberación de endorfinas que supone una actividad como bailar tango, no sólo aumenta los niveles de felicidad, sino que actúa como factor de protección en trastornos del estado de ánimo.

TANGO Y ENVEJECIMIENTO CEREBRAL: Hace unos años, la profesora Patricia McKinley, de la McGill University de Montreal realizó un interesante estudio sobre el impacto del tango en personas mayores. Se investigó a 30 personas de edades entre 62 y 91 años y se dividieron al azar en dos grupos: una mitad en un grupo de caminata y la otra mitad en clases de tango. Después de tres semanas, el equipo de McKinley observó un aumento en la autoestima de los integrantes del grupo de tango. La socialización que implica una actividad como el tango, sin duda contribuye a la mejora de la autoestima de los que lo bailan. Pero los efectos positivos no sólo se quedan ahí. Además, el grupo de tango mostró una mejoría significativa en la coordinación motora, el equilibrio y la postura, en comparación con el grupo de caminantes. Pero McKinley y sus investigadores estaban interesados principalmente en los efectos del tango en el envejecimiento del cerebro y hallaron que los integrantes del grupo de tango habían mejorado sus capacidades intelectuales y el rendimiento cognitivo, superando al grupo de caminantes.

 

TANGO Y OTROS TRASTORNOS:

Parkinson y Alzheimer: Aumenta la agilidad y firmeza en los movimientos y de ese modo refuerza el equilibrio. Además, ayuda a aumentar la actividad prefrontal y temporal cerebral y a mejorar las habilidades de comunicación, la memoria y la atención.

Enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Disminuye las hormonas vinculadas con la actividad simpática (las que producen taquicardia, hipertensión y vasoespasmos), y mejora la capacidad vascular y la oxigenación de los tejidos.

 

¿Cualquier persona, a cualquier edad, puede iniciarse en el tango?

Cualquier persona, de cualquier edad, puede iniciarse en el tango. No hay edad ni tampoco impedimentos de ningún tipo. Ni de edad, ni físico. Cualquier persona que lo intente va a lograr bailar tango.

Por supuesto que hay distintos estilos: tango tradicional, tango escenario… La persona, sea un adulto mayor o un niño, irá viendo lo que más le gusta.

Incorporar el tango en nuestra vida o al menos darnos la posibilidad de conocerlo nos traerá no solamente por los beneficios físicos sino también a nivel emocional e incluso a nivel pareja porque es una de las pocas actividades que podemos realizar en pareja.

 

 

 

 

Comentarios