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Ásteres, las estrellas del otoño 2022

miércoles, 20 de abril de 2022 · 07:58

Estrellas de la temporada, los Ásteres perennes, más que estrellas son galaxias de margaritas moradas, magentas, fucsias, rosadas...

Ellos son capaces de llenar los jardines de masas de flores durante los días otoñales del año. Rastreros o erectos, en solitario o en compañía de doradas gramíneas y otras vivaces, en arriates o tiestos, estas plantas te sorprenderán por su versatilidad y extraordinaria floración.

Todas estas flores tienen una cosa en común: ¡su corazón brillante predominantemente amarillo!

Linneo bautizó al género con el término que los griegos usaban para nombrar los astros: Aster. Y es que sus flores recuerdan las estrellas por su infinidad de finos pétalos (lígulas) en torno al botón central. Son inflorescencias en capítulo.  Sus referencias históricas se remontan a la antigua Grecia y Roma.

Los Ásteres han dado nombre a toda una familia botánica: las asteráceas (o compuestas). Entre sus numerosas especies —llegaron a ser unas 600, aunque hoy se limitan a unas 180-  las de origen americano se han reclasificado dentro del género Symphyotrichum.

Elaborar su retrato no es una tarea fácil ya que estas plantas perennes o vivaces muestran una increíble diversidad de formas y colores. Enanas, hasta 40 centímetros de altura, se prestan perfectamente a un cultivo en una maceta grande. Pero las variedades más altas, de hasta 2 metros, se parecen más a arbustos, formando mechones muy florecientes en otoño.

Su período de floración tardía se extiende, según la variedad, desde mediados del verano hasta los fines del otoño.

 

Cómo cuidarlos

Aquí te compartimos qué cuidados necesitan.

Un lugar en el jardín o en una maceta: Antes de plantarlos en el jardín es necesario trabajar muy bien la tierra desmenuzando los terrones. Viven bien en contenedores, especialmente las variedades rastreras y compactas, siempre que sean profundos.

Un sustrato bien drenado: Requieren en general un suelo profundo, fértil y fresco. Sin embargo, algunas especies prefieren los sustratos de fertilidad media, y otras, las tierras pobres, levemente secas y alcalinas. Que el suelo drene bien y no acumule agua es una exigencia de todos los Ásteres.

Mucha luz: Florecerán más abundantemente y conservarán un porte compacto si reciben suficiente luz. Viven bien a pleno sol o en sombra ligera. En cambio, si se plantan en sombra las ramas crecerán débiles y darán pocas flores. No son plantas de interior.

Riego regular: Procura que el sustrato se conserve fresco, es decir, con un cierto grado de humedad (no mojado). Para ello deberás regarlos según la temperatura y la sequedad ambiental: con mayor frecuencia en verano o cuando están recién plantados, y menor cuando las temperaturas sean bajas. Comprueba siempre el grado de humedad del sustrato antes de regar. Evita a toda costa el encharcamiento.

Abono para plantas de flor: La aplicación regular de un abono rico en fósforo y potasio durante el período de floración te asegurará una producción abundante y prolongada de flores.

Una floración duradera: Eliminar las flores marchitas incentivará una floración más larga y evitarás a la vez la producción de semillas. Si pinzas algunas ramas puedes escalar la emisión de flores.

Poda: Para que las matas se conserven compactas conviene despuntarlas una o dos veces, en primavera e inicios del verano. Al final de la temporada de floración deberás cortar las ramas al ras y cubrir el suelo con compost o estiércol.

División de las matas: Cada tres o cuatro años es necesario dividir las matas para garantizar una floración de calidad y, de paso, obtener más plantas; debes hacerlo cuando haya pasado la floración. También se multiplican por esquejes en primavera, y por semilla.

Plagas: Durante el otoño pueden sufrir el ataque del oídio y la roya, a los que favorece la humedad ambiental. El oídio se manifiesta en forma de manchas de polvillo blanco en las hojas, y la roya, como pústulas de color herrumbre en hojas y tallos. Debes aplicar inmediatamente un fungicida si es natural mejor.  Para prevenir estas enfermedades es importante no plantar los ejemplares muy juntos o a la sombra.

Sus hojas y sus tallos sirven de alimento a los limacos (caracoles y babosas). Se pueden mantener alejados mediante repelentes o trampas

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