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ALFONSINA STORNI: la gran poeta feminista

Por Redacción Pilar a Diario 28 de marzo de 2022 - 09:31

Su nombre y sus versos se instalaron para siempre en la literatura. Personalidad de vanguardia, defendió los derechos de la mujer en sus poemas y luchó contra el estereotipo femenino de la época.

También integró la defensa del derecho al voto de la mujer argentina y participó en campañas a favor de la educación sexual en las escuelas.

Alfonsina Storni Martignoni nació el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, la Suiza italiana. Sus padres y tíos, dueños de la fábrica de Cerveza Los Alpes (en la provincia de San Juan) regresaron a Suiza en 1891, donde un año más tarde nació la pequeña Alfonsina.  Pasados cuatro años la familia decidió regresar a San Juan. Allí el matrimonio crio a sus cuatro hijos: Romeo, María, Alfonsina e Hildo. Su madre bordaba, pintaba y cantaba, era maestra pero le hubiese gustado ser actriz. Su padre desde muy joven sufrió de depresión y alcoholismo. 

Fue en la Escuela Normal de San Juan que Alfonsina descubrió una de sus pasiones: la actuación. En esos años participó de puestas escenográficas de obras de Henrik Ibsen, Benito Pérez Galdós y Florencio Sánchez. Luego, la familia Storni se trasladó a la ciudad de Rosario por penurias económicas e instaló el Café Suizo, lugar donde Alfonsina comenzó a trabajar, dejando de lado sus estudios.

A los 11 años abandonó sus estudios para ayudar a su madre como modista. Tras la muerte de su padre, en 1906, hizo todo tipo de trabajos: en una fábrica de gorras, como dependienta, y en una compañía de teatro. En 1906, año en que falleció su padre, su madre decidió abrir una modesta escuela domiciliaria para contribuir en la economía familiar.

Su madre Paulina rehizo su vida con otro hombre y se mudó a Coronda, también en Santa Fe. En 1909, retomó sus estudios y logró el título de maestra rural.  Ejerció en la ciudad de Rosario y allí publicó poemas en las revistas Mundo Rosarino y Monos y Monadas.  En este periodo, conoció y se enamoró de un hombre casado con el que tuvo un romance. Alfonsina poseía independencia económica como maestra y columnista.

En 1911,  al enterarse de su embarazo y la indiferencia de su pareja, decidió mudarse a Buenos Aires para criarlo sola.

El 21 de abril de 1912, en el hospital Ramos Mejía, nació Alejandro. Como madre soltera, luchando contra los prejuicios sociales, Storni trabajó de cajera en una tienda en el centro de la ciudad y de “corresponsal psicológico” en una empresa importadora de aceite de oliva. Logró tras mucho esfuerzo publicar su primer libro, La inquietud del rosal, en 1916, y poco a poco fue consiguiendo colaboraciones literarias en publicaciones como Fray Mocho, El Hogar y Mundo Argentino. 

Por esa época comenzó Alfonsina Storni a frecuentar los círculos literarios y dictó conferencias en Buenos Aires y Montevideo; colaboró en las publicaciones Caras y Caretas, Nosotros, Atlántida, La Nota y en el periódico La Nación. Compartió además la vida artística y cultural del grupo Anaconda con Horacio Quiroga y Enrique Amorín y obtuvo varios premios literarios.

En la década de 1930 viajó a Europa y participó de las reuniones del grupo Signos, donde asistían figuras importantes de las letras como Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna.

En 1938 participó en el homenaje que la Universidad de Montevideo brindó a las tres grandes poetisas de América: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y ella misma. Víctima de una enfermedad terminal, el 25 de octubre de ese mismo año decidió suicidarse en Mar del Plata.

La vida de Storni no fue fácil, lo que le llevó a acercarse a los incipientes movimientos feministas, socialistas y sindicales. Alfonsina Storni fue sin embargo la primera mujer reconocida entre los mayores escritores de aquel tiempo.

La obra poética de Alfonsina Storni se divide en dos etapas: a la primera, caracterizada por la influencia de los románticos y modernistas, corresponden La inquietud del rosal (1916), El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919), Languidez (1920) y Ocre (1920). La segunda etapa, caracterizada por una visión oscura, irónica y angustiosa, se manifiesta en Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).

Su literatura es representante del feminismo y de la lucha contra las relaciones sociales convencionales.

Storni hizo también incursiones en la dramaturgia: en 1927 estrenó en el Teatro Cervantes El amo del mundo, y en 1931 aparecieron Dos farsas pirotécnicas, que incluían Cimbellina en 1900 y pico y Polixena y la cocinerita. En 1950 se editó Teatro infantil, pero varias de sus obras para niños permanecen inéditas. En 1936 colaboró en el IV Centenario de la fundación de Buenos Aires con el ensayo Desovillando la raíz porteña.

Alfonsina y el mar: lo sublime de una canción

La conjunción entre la melodía exquisita de Ramírez y la poesía de alto vuelo de Félix Luna, hicieron que esta canción se convirtiera en universal.

"Alfonsina y el mar" nació para la voz de Mercedes Sosa, como todas las canciones que conformaron la obra conceptual Mujeres Argentinas grabada en 1969.

Esta zamba es un homenaje a la poetisa Alfonsina Storni. Si bien Ramírez no la conoció personalmente, hubo un lazo vincular entre la poetisa y el compositor. Su padre Zenón Ramírez fue maestro de Alfonsina en una escuela en la localidad de Coronda.

"Alfonsina y el mar" ha recorrido el mundo. Centenares de versiones de intérpretes de distintos países, con diferentes estilos musicales y en varios idiomas han hecho que esta canción crezca y llegue a públicos disímiles. La potencia de la historia y la fluidez de la melodía hicieron que su escucha sea siempre emocionante.

La han grabado artistas como Lucho Gatica o Chabuca Grande, cantantes líricos como José Carreras y Plácido Domingo, cantantes de pop como el español Miguel Bosé, el cantaor español Diego El Cigala, los chilenos Inti Illimani y figuras de recorrido internacional dentro del mundo de la canción como Tania Libertad, Nana Mouskouri y Paloma San Basilio.

En nuestro país, la canción resonó en la voz de Patricia Sosa, Soledad Pastorutti, Charo Bogarin, la Bruja Salguero, Los Chalchaleros, Los Tucu Tucu, Jairo, Andrés Calamaro, Luis Salinas, Nahuel Penissi, Los Nocheros, entre muchos otros.

De las más recientes, la propuesta de los argentinos Adrián Iaies y Raúl Barboza, la versión del músico israelí Avishai Cohen acompañado solo por su contrabajo o la joven española Rita Payés con la guitarra de Elizabeth Roma son perlas para ser guardadas.

En 2021 ¨Alfonsina y el mar¨ sigue siendo cita obligada del cancionero popular. La cantante mexicana Natalia Lafourcade la grabó y con una excelente versión la trapera Cazzu junto a Lito Vitale  hicieron lo propio en el mes de julio. Mientras que Raly Barrionuevo la incluyó en su trabajo "1972".

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