HACIENDO ECO EN PILAR

El uso del jabón blanco en la huerta

Te presentamos una solución para plagas: pulgón, la cochinilla, la mosca blanca, los trips y otros insectos de cutícula blanda.
lunes, 16 de agosto de 2021 · 10:09

La biodiversidad es una herramienta que deben cultivar día a día los  huerteros y jardineros. La multifactoriedad de especies vegetales, texturas de hojas, alturas, floraciones escalonadas, combinación de aromas que expiden ciertos vegetales son aliados para mantener a un jardín en perfecto estado sanitario.

Está aceptado en agricultura ecológica; puede aplicarse en dichos cultivos. No entra en la planta (no es sistémico) y se degrada rápidamente, por lo que no requiere plazo de seguridad. Recoger los frutos casi de inmediato no sería un problema.

En jardinería se utiliza sin restricciones, a diferencia de otros fitosanitarios con efectos más agresivos. Esto supone que sea muy empleado para el control precoz del pulgón, la cochinilla, la mosca blanca, los trips y otros insectos de cutícula blanda.

Además, tiene un efecto limpiador sobre las hojas muy interesante: lava los residuos de melaza generados por los insectos, evitando la aparición de la negrilla. También es útil para combatir este hongo al inicio de la infección.

Los ácaros tampoco escapan a su efecto, siendo muy competente contra la araña roja.

El jabón en barra también puede ser utilizado junto con el aceite de Neem o con otros fitosanitarios. Es apropiado como “mojante”, mejorando la aplicación sobre las plantas (comprueba siempre las indicaciones del fabricante).

Como pueden observar, casi todo son ventajas con el jabón blanco: es biodegradable e inocuo.

Fumigar las plantas con jabones produce un lavado de esa capa cerosa y luego el insecto muere por deshidratación, especialmente cuando el sol es inclemente, para ello hay que buscar al insecto donde se esconde es decir debajo de las hojas y con la aspersión de la fumigadora debemos mover las hojas de abajo hacia arriba de tal forma que el jabón pueda alcanzar a los insectos, insecto que no toque el jabón sobrevivirá y se multiplicará restituyendo la población original dando la sensación que el producto no hizo nada cuando fuimos nosotros que aplicamos el producto en forma incorrecta. Para usar jabón hay que caminar lentamente y no hacerlo a la carrera como cuando fumigamos otros tipos de insecticidas.

¿Cómo aplicar el jabón en nuestros cultivos?

La mejor, es diluir una cucharadita de jabón en 1 litro de agua y luego aplicar la mezcla directo a las hojas.

Podemos comprar un pulverizador en cualquier ferretería del país, incluso en un supermercado.
Donde podremos almacenarlo y tenerlo siempre listo para una aplicación inmediata.

Existen diversos tipos de pulverizadores, basta con elegir el que mejor se adapte a nuestro bolsillo y necesidades.

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