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Flores de otoño comestibles: un jardín en tu cocina

Alguna vez haz cocinado o comido un bello plato con flores. Les cuento que hay muchas flores que son comestibles y éstas son cada vez más utilizadas en la gastronomía.
sábado, 15 de mayo de 2021 · 08:18

Aunque parezca algo nuevo, históricamente hablando sus propiedades medicinales y sus cualidades saludables las han mantenido cerca de la cocina durante miles de años, muchas culturas diferentes utilizaban las flores frescas en sus platos culinarios.  Los pétalos de rosa eran muy populares entre los indios asiáticos, la planta liliácea aparece en los platos orientales, en Europa formaron parte de los banquetes de la nobleza medieval utilizándolas junto con higos y azúcar para elaborar un delicioso postre mezclándolos con frutos secos tostados, los romanos utilizaban violetas y las flores de calabaza rellena eran muy reconocidas en las culturas italiana e hispana.

En Argentina, la tendencia de las flores comestibles llegó acompañada con una nueva oleada de chefs innovadores y creativos, que convirtieron a un rico plato de comida en una obra de arte, tanto en restaurantes como en hoteles de lujo. Sin embargo, en tiempos donde es necesario permanecer más tiempo en casa, muchos han descubierto el placer de la cocina gourmet, descubriendo nuevos sabores para mimarse a uno mismo y a toda la familia.

Las flores se han vuelto moda gastronómica por su color, su aroma y hasta por su sabor. Y como es el caso de muchos alimentos (como las frutas y verduras) también pueden ser consideradas como alimentos funcionales, ya que pueden no solamente aportar componentes nutritivos sino también elementos que previenen o reducen la incidencia de algunas enfermedades.

Muchas de estas flores contienen en sus pétalos componentes saludables y a su vez no proporcionan calorías, lo que las hace aún más atractivas para consumidores exigentes. Esta funcionalidad se debe sobre todo a su capacidad antioxidante por contener elementos que son favorables para reducir el riesgo de padecer enfermedades coronarias y cancerígenas.

Agregar flores aptas para el consumo humano en nuestra dieta, hace que nuestra alimentación se vuelva diferente e innovadora, dando un valor añadido. Pero atención, no todas las flores son comestibles, hay algunas tóxicas y que pueden ser peligrosas para la salud.

Aunque no existen listas oficiales de flores comestibles y no comestibles, lo más seguro es consumir flores conocidas y que ya fueron probadas. Otro tema a tener en cuenta es que las flores para ser comestibles no deben contener productos tóxicos o contaminantes para la salud, como herbicidas, pesticidas y algunos tipos de fertilizantes. En otras palabras, las flores comestibles sólo lo serán si las cultivamos bajo las condiciones adecuadas.

Para cada tipo de flor existe una preparación culinaria más acorde. Podemos encontrar flores comestibles en ensaladas, sopas, guisos, salsas, mermeladas, postres y bebidas. Algunas son tan comunes en nuestra dieta que ni nos damos cuenta de que las estamos consumiendo, como por ejemplo la alcaparra, el brócoli, la coliflor, o infusiones hechas con flores de frutas cítricas como naranja y limón, entre otras.

Lo ideal es ellas provengan de tu propio jardín de otoño. Las plantas de flores comestibles suman color y textura al jardín y más en la época de otoño - invierno. Entre otras bondades estas variedades ayudan a atraer picaflores, abejas o a evitar plagas. Por supuesto que son ornamentales y alegran tu casa en esta época del año.

Una vez que las hayas adquirido puedes mantenerlas frescas en el refrigerador durante una semana. En el país, hay varios productores que comercializan flores comestibles porque cada vez son más requeridas. Es un negocio muy delicado, ya que son productos de extrema fragilidad a lo largo de toda la cadena de producción: tanto en el vivero donde crecen, como en el momento de su manipulación o su transporte a destino. Se cosechan temprano por la mañana con sumo cuidado, tanto para no dañar sus pétalos como para que lleguen al plato intactas.

¿Cómo prepararlas para el consumo? Sacar los estambres y pistilos, luego lávalas bien y sécalas de manera delicada con una servilleta de papel para no arruinar los pétalos. ¡Ya están listas para incorporarlas en tu plato preferido!

 

Aquí te contamos cuatro opciones de flores comestibles otoñales:

Coqueta: Bellis perennis. 

Se cultiva como planta anual, pero en lugares protegidos puede ser perenne. Hay que cortar las flores marchitas para prolongar la floración y evitar el aspecto desprolijo de la planta. Intercalada con lechugas moradas, compone bordes muy ornamentales en las estaciones frías. Se puede consumir cruda en las ensaladas; también es una estupenda decoración de los platos.

Siembra: en almácigos, en verano-otoño. Requiere temperatura templada para germinar.

Exigencias: necesita exposición a pleno sol. Prefiere suelos bien drenados, ricos, aunque se adapta bien a los suelos arcillosos. La distancia de plantación debe ser de 20 cm. Hay que cortar las flores marchitas para prolongar la floración y evitar el aspecto desprolijo de la planta. Requiere riegos moderados.

Cosecha: se cortan las flores y se utilizan sólo las lígulas (los pétalos) ¿Cómo saber cuándo está? Cuando se observan las flores desarrolladas.

 

Pensamiento: Viola tricolor ‘Hortensis’

De la familia de las Violáceas, es una especie de origen europeo que da flores, por lo general, tricolores. Por su tamaño, es ideal para las huertas en macetas. Se pueden cultivar en los bordes del cantero o asociadas a lechugas, cebollas de verdeo, hinojos o rúculas, para aportar color. Sus pétalos se suelen añadir en ensaladas dulces y saladas.

Siembra: debe realizarse en almácigos, del verano al otoño, con un buen sustrato y bajo cubierta. Como la semilla es muy pequeña, para facilitar la siembra hay que mezclarla con arena gruesa.

Exigencias: requiere exposición a pleno sol o media sombra. Necesita suelo fértil, suelto, con buen drenaje y rico en nutrientes. La distancia entre plantines es de 20 cm. El calor excesivo bloquea la floración. Hay que cortar las flores marchitas para prolongar la floración. Precisa riego frecuente pero cuidado con hacerlo en exceso ya que puede producir podredumbre en las hojas inferiores

Cosecha: desde abril hasta agosto. Hay que cortar con tijera las flores bien formadas. Pueden mantenerse dos o tres días en la parte baja de la heladera, protegidas con un film plástico.

Primavera: Primula x polyantha. 

De flores grandes, simples o dobles, de color amarillo, lila, rojo, rosado, bordó, violeta o azul con el centro amarillo, sus pétalos se consumen en ensaladas verdes o se utilizan para decorar.

Siembra: en almácigo, en verano-otoño. Necesita temperaturas templadas para germinar. No germina rápido.

Exigencias: requiere exposición a pleno sol, aunque soporta media sombra. Prefiere un suelo fértil, fresco y suelto y riego moderados. La distancia de plantación debe ser de 20 a 25 cm. Se asocia muy bien con los puerros y las cebollas de verdeo, tanto en macetas como en tierra, ya que estas amarilidáceas protegen de plagas. Cuidado con el exceso de agua para evitar anegamientos.

Cosecha: desde abril a agosto, se cortan las flores y se utilizan sólo los pétalos.

Taco de reina: Tropaeolum majus

En una huerta, repele a moscas blancas de repollos y brasicáceas (ex crucíferas) en general. Crece como trepadora y sus flores aportan color y textura. Es ideal para cultivar al pie de los frutales y para atraer abejas o picaflores. Sus flores se pueden consumir en ensaladas, sus hojas se pueden usar como roll, rellenas de atún o pollo o en infusión, como preventivo de resfríos, y sus frutos, como “falsas alcaparras”, macerados tres días en vinagre de manzana.

Siembra: en almácigos, a principios del otoño. Sus frutos contienen tres semillas del tamaño de las arvejas. Éstas pueden sembrarse directamente en el suelo de la cabecera del cantero o junto al cerco. Se multiplica también por estacas de tallo.

Exigencias: pleno sol, aunque soporta media sombra. Es resistente al frío, pero las heladas suelen quemarla. Necesita suelo con buen drenaje y conviene mantenerlo fresco con coberturas de paja o pasto seco que prolongarán su floración hasta el verano. Precisa riegos frecuentes y hay que practicar podas que limiten su crecimiento invasivo en la huerta. Cuidado con los pulgones: pueden controlarse con una solución simple de agua y ajos picados.

Cosecha: entre junio y octubre, cortar selectivamente hojas tiernas y flores.

¡A SEMBRAR, COSECHAR Y DISFRUTAR DE LA HUERTA DE OTOÑO!

 

 

 

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