El curioso origen de 6 expresiones populares

sábado, 17 de abril de 2021 · 07:53

¿Te gustan las curiosidades históricas? Aquí te comentamos 6 expresiones cuyos orígenes curiosos tal vez no sabías. Seguro que te dejarán con la boca abierta.

#1 | Segundas partes nunca fueron buenas
Esta frase apareció por primera vez en el capítulo cuatro del libro “Segunda parte de Don Quijote de la Mancha”, escrito por Miguel de Cervantes.

#2 | No tiene pelos en la lengua
Tener un pelo en la lengua dificulta la pronunciación de las palabras, esto es porque nuestra lengua contiene 10.000 receptores sensoriales y cuando nuestro miembro siente la presencia de un cuerpo extraño hace que sintamos incomodidad al hablar.  

#3 | Se pasó de la raya
En los inicios del boxeo no existía un cuadrilátero para luchar con el adversario. Por lo que se marcaba una raya en el suelo, de modo que si uno de los contendientes cruzaba esa línea podía significar un punto menos o que perdiera la pelea.

#4 | Mucho ruido y pocas nueces
Se dice que esta frase surgió en 1597 cuando 16 soldados españoles se disfrazaron para entrar a la ciudad francesa de Amiens. Iban en un carruaje con paja, cestas de manzana y sacos de nueces. Entonces uno de los soldados tiró un saco de nueces y los franceses intentaron recogerlas. Esa distracción permitió a los españoles sacar sus armas del carruaje y así el ejército español inició la invasión de la ciudad

#5 | Quemarse las pestañas al estudiar
Antes de que existiera la luz eléctrica en las casas (y los dispositivos electrónicos) las personas leían sus libros en la noche con la luz de las velas y cuando algunos estaban tan absortos en el estudio, no se daban cuenta de que se acercaban a la llama de la vela y por eso accidentalmente se quemaban las cejas.

#6 | ¿Y a vos quién te dio vela en este entierro?
Era una costumbre que, al ir a enterrar a una persona, los familiares del difunto dieran una vela a quienes iban al panteón para que la mantuvieran encendida durante la ceremonia, posteriormente se daban queso, embutidos y vino. Así que no falta que algún extraño se acercara después del entierro para recibir este alimento. Por ello, a los que se colaban se les preguntaba si tenían vela o quién se la había dado, para que justificaran el motivo de su intromisión.

 

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