Reflexión

El valor de nuestras palabras

sábado, 13 de marzo de 2021 · 07:44

La manera de expresarnos con los demás ha cambiado. No podemos estar tan cerca, ni abrazarnos, ni acariciarnos, ni darnos un beso de bienvenida… Preferimos huir. Nos da miedo el otro. Distancia de dos metros, con barbijo o mascarilla.

La nueva normalidad se hace dura. Estamos acostumbrados a relacionarnos con los demás, a estar cerca, a compartir espacios en el día a día. Nos necesitamos y ese contacto nos hacía más humanos. Y ahora que este virus nos lo limita ¿qué nos queda?

¡Nos queda sobre todo las palabras!

La palabra como tal le da un significado a la existencia del hombre. Es la imagen de su ser interior, ésta es el resultado de la dinámica de sus diálogos internos.

En sus inicios sociales la interacción de los seres humanos se fundamentaba tan solo en ella. Así adquirió valor como promesa, juramento, compromiso, deber, pacto…

Por eso, ahora más que nunca, reivindico las palabras y la alegría de poder decirlas.

Reivindico el valor de una palabra amable. De palabras de consuelo hacia los demás. En esta nueva normalidad se impone la palabra para expresar los sentimientos. Si queremos mejorar el mundo tenemos que empezar ahora. Con las palabras. Hay palabras que sanan, otras que destruyen o paralizan. Busquemos las palabras que construyen otras relaciones, otras realidades que son posibles. Nuestro momento es ahora que no paramos de hablar por teléfono, que nos agotan las videoconferencias. Ahora que no contamos con el tacto ni con el contacto como antes lo conocíamos.

Una palabra sanadora a alguien que se angustia puede cambiarle su día, una palabra de agradecimiento por el trabajo bien hecho motiva a seguir en la brecha, un por favor, gracias o perdón – como nos enseñaron nuestros padres- nos alegra el alma, nos reconcilia con los otros y con la vida. Es necesario volcarnos en las palabras. Siempre nos ha costado expresar las emociones. Ahora no hay excusas. La palabra toma su lugar. Se ha abierto paso. Se defiende del maltrato y del egoísmo. Debemos aprovechar las circunstancias, cuando un bicho inesperado lo ha cambiado todo.

Las palabras no se las lleva el viento, las palabras dejan huella, tienen poder e influyen positiva o negativamente.

 

Te comparto algunas palabras que cambiarán nuestra vida:

  • Por favor
  • Gracias
  • ¿En qué puedo ayudarte? ¿Podes ayudarme?
  • Lo siento, perdón
  • Estoy agradecido por…
  • ¡Vamos!
  • Bueno
  • No
  • Tengo muchas cosas que hacer…
  • Respira

¿Usas frecuentemente estas palabras? Si no es así es el momento de ponerlas en práctica.

Esta nueva normalidad será como nosotros queramos que sea. Hay que trabajarla desde este mismo instante. Nuestra realidad es ahora, entre las cuatro paredes de casa. Con los que vivimos y con los que tenemos contacto por teléfono y con mensajes de texto.

¡Las buenas palabras acarician dando vida!

Las demás, sobran.

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