a 30 años de la muerte del cantante

El pilarense que fue anfitrión de Freddie Mercury

Ricardo Petracca es vecino de Del Viso y en 1981 acompañó a Queen durante su estadía en el país. Fue guía del cantante por Buenos Aires y le quedó una foto histórica.
miércoles, 24 de noviembre de 2021 · 12:30

Este miércoles se cumplen 30 años de la muerte de Freddie Mercury, uno de los grandes iconos del rock y el pop del siglo XX.

En 1981, junto a Queen visitó el país para dar una serie de shows que quedaron en la historia, con recitales memorables en Vélez, Rosario, Córdoba y Mendoza. Junto a él, haciendo de guía y consejero, estuvo un vecino de Del Viso.

Ricardo Petracca vive en Pilar desde hace más 25 años, y en aquel 1981 era un joven de 29, sobrino del emblemático presidente de Vélez Sársfiled que llevaba su mismo nombre. Así fue como estuvo junto al grupo durante toda la estadía, quedando para la posteridad una foto con Freddie Mercury subido a sus hombros.

“Yo le dije que no quería una foto común, como la que se sacaba con todos, y a él se le ocurrió subirse como hacía en los recitales, ya que en uno de los temas cantaba en los hombros de un custodio disfrazado de Superman”, recordaba en diálogo con El Diario en 2019, calificando al cantante como “un tipazo”.

La foto fue sacada por su cuñado (también vecino de Pilar) y se gestó en un asado compartido en la quinta que el mandatario velezano tenía en Ituzaingó, donde también estaba el resto de la banda, así como amigos de la familia anfitriona e incluso periodistas de la recordada revista Pelo.

Tal como recuerda el pilarense, el paso de Queen incluyó cenas en el restaurante Los Años Locos, paseos por la calle Florida y camperas de cuero compradas en Casa López.

La cercanía con Mercury se generó en forma espontánea, ya que dos de los miembros del grupo habían viajado a Argentina con sus familias, por lo que el cantante quedaba muchas veces excluido. Así, intérprete mediante (“una inglesa que traducía perfectamente, incluso hablando como argentina”), entre el rockstar y el anfitrión local se formó un vínculo que incluso continuó con el tiempo: “Vio los vitraux que fabricábamos en nuestra empresa y me encargó uno por carta, pero creo que después no llegó…”.

De aquel paso de Queen quedó una foto para toda la vida –que incluso sus hijos hicieron enmarcar- y un cúmulo de anécdotas que llenarían de envidia a cualquier fan. A 30 años de la partida de Mercury, su aura sigue siendo indudable.

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