Un vecino indispensable

Con imagen y sonido: Oreste Foglia, nuestro Edison del siglo XX

Fue el pionero de la radio y la televisión de Pilar. En su taller se encendió la primera pantalla del pueblo, hace ya 60 años. Un innovador único.

Con imagen y sonido: Oreste Foglia, nuestro Edison del siglo XX

Año 1974. Una foto de Oreste Foglia, en su rol de radioaficionado, trabajando en su taller. A la derecha, una imagen más cercana en el tiempo en su local de Ituzaingó e Independencia, del centro de Pilar.


por Alejandro Lafourcade
a.lafourcade@pilaradiario.com

Pilar era un pueblo chico en el que todos se conocían, por lo que la noticia corrió como reguero de pólvora: en el taller de Oreste Foglia se iba a encender un televisor, aparato que hasta el momento era potestad de los lejanos porteños.
Corría 1958 y una multitud se congregó para presenciar el acontecimiento, que se llevó a cabo en la esquina de Juan Perón y Eva Perón (hoy Ituzaingó e Independencia). La gente sabía que no habría fiasco: Foglia ya era un conocido hombre de la tecnología, a partir de sus innovaciones en el mundo de la radiofonía, la generación de energía y la publicidad.
Nacido en Córdoba en 1918, desde niño se mudó a Pilar con su familia. Su padre, técnico electromecánico, le legó su pasión por los cables y circuitos, habilidad que Oreste llevó hasta límites insospechados para el pueblo de aquella época.
Era apenas un adolescente cuando en la década del ’30 logró que el Municipio le permitiera instalar altoparlantes en la plaza 12 de Octubre, con el objetivo de pasar música en las tardes, un antecedente de lo que luego hiciera Roaldo Barbesini. El “estudio” estaba montado en el Salón de Sesiones del HCD, y constaba de un micrófono y dos bocinas. La transmisión arrancaba con un fragmento de “El barbero de Sevilla”.
Como recuerda Beto Pinheiro, otro histórico de los medios, “Radio Foglia Publicidad tenía parlantes distribuidos en distintos lugares de la ciudad, como el Club Sportivo Pilar, la esquina de Lagrave e Ituzaingó; e Ituzaingó e Independencia. Más cuatro bocinas dobles en la plaza”.
Pinheiro detalla que “sonaban un par de horas a la mañana hasta el mediodía, y otro tanto por la tarde-noche con música de la época y publicidades de comercios locales. Las voces que recuerdo fueron del Negro Alvarado y Justo Reggiardo, este último también operador de los cines y canillita”.
Además, con Foglia fue su colega en la radioafición en los años ‘70, ya que don Oreste operaba la LU4 DNU y Beto la LU9 EFJ.
Casado con María Rosa Beretta, tuvieron dos hijos, Carlos y Héctor. Con los años, Foglia fue ganándose una merecida fama de visionario. A mediados de los ’50, incursionó en la publicidad móvil, montando un sistema de parlantes sobre un pequeño automóvil Wipet adaptado como furgón. De él salían los “reclames” de comercios de la zona, hasta que la práctica fue prohibida por el Municipio.
Incluso, gracias a la instalación de un generador de corriente continua, desde un rastrojero diésel alimentó de energía eléctrica a una kermese en Del Viso, siendo la primera vez que la localidad gozó de alumbrado público, al menos durante ese evento.

En vivo
Si bien la TV había llegado al país en 1951, casi una década más tarde los pilarenses no gozaban de sentarse frente a la pantalla chica. Por supuesto, tenía que ser Oreste quien diera el puntapié inicial.
Si bien se pensaba que la señal no llegaría con fidelidad desde la Capital, el comerciante se propuso lograrlo, consiguiendo un televisor holandés de 14”, cedido por la Phillips. Luego de armar la antena, dio la buena nueva: la TV iba a llegar al pueblo.
En una nota que en el año 2000 le concedió a la desaparecida Pilar Tu Revista, el propio Foglia recordaba que -en la previa- el intendente Juan Cirilo Sanguinetti, incrédulo, le dijo: “Si llego a ver la televisión en Pilar, me como el sombrero”. Aquel día, cuando todos se deslumbraban con el gran invento (por el tumulto hubo que cortar el tránsito), el dueño de casa le acercó un sombrero al mandatario, diciéndole: “Juan, ahora cumplí tu promesa…”.
En los años que siguieron, sus televisores fueron adquiridos por varios vecinos de Pilar, quienes a su vez recibían la visita de amigos y familiares que querían disfrutar de la acotada programación de la época.
Como no podía ser de otra manera, a fines de los ’70 logró hacer funcionar un televisor color, nada menos que de 26 pulgadas. Expuesto en la vidriera de su local, no era extraño ver peatones detenidos, asombrados por el gran avance.
Fallecido a principios de este siglo, don Oreste Foglia transcurrió sus últimos años entre parlantes, radios y televisores, en su casa-taller de siempre, una verdadera fábrica de invenciones que lo hicieron pasar a la historia como el Edison de Pilar. 


El dato
Foglia fue además presidente del Club Sportivo y miembro fundador de la Sociedad de Comerciantes (SCIPA). Amante del automovilismo, participaba en carreras de regularidad.

 

Fuentes
-Archivo El Diario Regional.
-Pilar Tu Revista, 2000.
-“Mi Pilar de los ‘60”, Gustavo Urroz, 1998.

Comentarios Libres