Pilar Joven

De Pilar a Rusia con un libro bajo el brazo

Renso Gómez (31) estudió con maestros de la talla de Claudia Piñeiro, Juan Forn y Julia García Mansilla. Dos veces a la semana brinda talleres de narrativa. Y no descarta la posibilidad de publicar una obra. Pero sin dejar de lado los viajes por el mundo.

Por Redacción Pilar a Diario 24 de mayo de 2018 - 10:50

Cuando terminó el colegio, a Renso Gómez (31) le pasó lo que suele sucederles a muchos adolescentes, no sabía cómo arrancar su vida adulta. Finalmente, tomó el camino que, presionados quizás por la sociedad, toman casi todos, y se anotó en la facultad.

Sus primeros pasos los dio en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en el CBC de medicina y, aunque no le fue del todo bien, al menos le sirvió para confirmar algo que sentía muy dentro suyo: su área, eran las Ciencias Sociales.

“En materias como física y matemática me estaba yendo muy mal pero en Sociedad y Estado, por ejemplo, me iba bárbaro. De cualquier manera trabajé un tiempo en el hospital de Pilar, pero finalmente me di cuenta que esa carrera no era para mí, y abandoné, también sabiendo que la educación institucional tampoco me hacía sentir muy cómodo”, reveló.

Así, en la búsqueda de la creatividad perdida, se metió en otra carrera, que muchos suelen vincular a lo creativo: publicidad. Pero el camino también fue sinuoso. “Arranqué casi de inmediato a laburar en una agencia, los primeros meses estuvo bueno, pero la realidad es que de creatividad, no hay mucho, así que al año le dije a mi jefa que me iba y ella me respondió `si querés un Mercedes en la puerta, esta es la manera`, y ahí entendí todo, a mí no me interesa tener un Mercedes en la puerta, a mí me interesa tener tiempo para mí”.

Autodidacta, que es la forma de educación que más le cuadra, comenzó a escribir. Y con la escritura apareció un mundo hasta entonces desconocido, el de la literatura. Hace ya cinco años que inició ese sendero, trabajando en una librería de Paseo Champagnat y hace dos tomó el coraje para empezar a dar talleres de narrativa.

Habiendo tomando clases con autores de la talla de Julia García Mansilla, Claudia Piñeiro, Juan Forn y Hebe Uhart, pudo adquirir las herramientas necesarias para ponerse en el rol de “maestro”, las mismas que hoy por hoy intenta transmitirles a sus alumnos los días miércoles y jueves en los talleres que brinda en Mapuche.

Pero en este punto es preciso hacer un parate. Y tomar un avión hacia Rusia, en una experiencia que, sin lugar a dudas, cambió su manera de ver la vida y, particularmente, su vida.

Por el mundo

-¿Cómo surgió la posibilidad de ir a vivir a Rusia?

Estaba cansado de mi trabajo y quería empezar a darle la vuelta para sacármelo de encima pero me parecía imposible por lo económico. En mi laburo de ese momento (ya no estaba en la librería de Champagnat) las cosas estaban mal. Ahí decidí irme y elegí Rusia no solo porque estaba estudiando el idioma sino porque me gusta mucho su cultura en general, sobre todo en materia artística.

-¿Cómo fue la vivencia?

Bueno, estuve ocho meses allá.  Llegué a San Petesburgo con la idea de ir a dar los talleres. En un principio quería estar tres meses estudiando ruso, y si podía me quedaba seis. Pero terminé quedándome ocho porque estuvo buenísimo y me fue muy bien con los talleres.

Como San Petesburgo no fue lo que esperaba, a los 10 días de llegar me fui a Moscú, pero ahí no tenía ningún contacto porque todos los contactos que había hecho desde Argentina  los había hecho pensando que me quedaba en San Petesburgo.

Pero todo salió bien, en quince días quedándome en la casa de un chico, organicé los talleres y conseguí alumnos y escuelas donde dar charlas. A los 20 días de haber llegado hice la primera presentación, imaginando que iban a ir 15 personas, pero terminaron asistiendo como 60, algo que no esperaba para nada.

-¿En qué consistían esos talleres?

Literatura rioplatense. La realidad es que ahí me di cuenta que allá miran mucho a Latinoamérica y a los argentinos nos quieren muchísimo. Por ahí hay muchos prejuicios, pero la realidad es que los rusos son amables, un poco fríos, pero esa frialdad que nosotros vemos es nada más que por una cuestión de timidez y respeto.

-¿Pensás en volver?

Sí, regresé a Argentina hace cinco meses pero supongo que por agosto me voy a ir de nuevo un mes. Tengo la posibilidad de hacer unas presentaciones y me ofrecieron dar unas charlas para profes de español en las escuelas. Además empecé a hablar con la Casa Argentina en Paris y con el Consulado en Barcelona así que en alguno de esos lugares seguro que también voy a meter una presentación.

Literatura

-Volviste con la idea de dedicarte solo a los talleres.

Sí, cuando llegué del viaje quise dejar de trabajar en librerías, dejar de trabajar para alguien más y ser autónomo, que empecé a serlo con el taller. Quiero poder explorar un montón de cosas que antes no había hecho, siempre buscando autonomía a través de la creatividad.

-¿Y en qué consisten?

Lo que hacemos son ejercicios de análisis literario, nos ponemos a leer un cuento, que surge en base a lo que vamos charlando y los intereses de los mismos alumnos, y allí identificamos los elementos narrativos que juegan en él, desde el argumento hasta los personajes y las estructuras narrativas. Eso sí, todo en base a la improvisación, no se plantea una educación formal sino que voy más hacia lo lúdico.

-Más allá de los talleres, ¿tenés la idea de escribir un libro?

El objetivo lo tengo y desde el año pasado estoy trabajando en eso. Pero creo que para poder querer publicar algo tengo que tener un nivel determinado de escritura, antes me parece que no tiene sentido publicar por publicar. Por eso en Moscú empecé a tomar clases con Enrque Decarli, que además de ser mi profesor es mi corrector y ya tengo unos cinco cuentos corregidos. Supongo que me faltará un año más de trabajo para seguir corrigiendo los cuentos que me quedan y, en función a eso, espero poder hacer una edición independiente.

-Hablando de libros, vas a estar en la Feria del Libro local.

Así es, me presento el 8 de junio y voy a dar una charla a modo de presentación de los talleres, qué hacemos, por qué y para qué. Además voy a presentar lo que considero falsa fábula, que es un subgénero del género fantástico y voy a aprovechar para dar a conocer a algunos autores independientes.

Futuro

Además de los talleres y de la puesta en marcha de su propio libro, Renso no deja de lado uno de sus máximos sueños, poder poner una escuela para ofrecer talleres de narración, poesía e idiomas. Siempre priorizando el poder estar tranquilo, sabe que este proyecto va a tomar su tiempo, y así lo espera.

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